AMANDOTE
HECHIZERA
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AMANDOTE: AGRIDULCE


T - Words: 3,434 - Last Updated: Jun 08, 2013
Story: Closed - Chapters: 11/? - Created: Jun 08, 2013 - Updated: Jun 08, 2013
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CAPITULO 9


"Cuidado amor, la vida es siempre una oportunidad


y estando solo puede suceder... que alguien


quiera estar en tú lugar..."


JULIO IGLESIAS


AGRIDULCE


KURT


Habían pasado dos semanas ya desde que ocurrió su catastrófica pelea con Blaine en el departamento.


Kurt, quien había estado tan enojado esos últimos meses, ahora simplemente se sentía cansado de pelear y de gritar y de que todo saliera mal en su vida.


Por las mañanas el castaño iba a trabajar a Vogue sin tener verdaderamente ganas de hacerlo y por las tardes iba a la escuela evitando ver a Blaine a toda costa.


Por suerte Cassie estaba de viaje por lo que sus clases estaban canceladas temporalmente.


Y en lo que respectaba a las clases de composición, el castaño había estado faltando para no toparse con el pelinegro.


Por las noches Kurt ensayaba duramente con la ayuda de Santana.


El baile nunca había sido lo suyo, pero estaba poniendo el máximo esfuerzo para lograr dar un buen número en el enfrentamiento con Blaine.


La esperanza de presentarse en Broadway por primera vez era lo único que lo mantenía medianamente optimista últimamente.


Kurt comenzaba a perder su estado constante de orgullo y enojo y este era poco a poco remplazado por uno de tristeza y desgano total.


Había dejado de hacer sus tratamientos de belleza por la noche. No tenía sentido, pues no había nadie en su vida para quien quisiera ser hermoso.


Rachel estaba muy ocupada con lo de Funny Girl, por lo que la veía solamente por unos diez minutos en todo el día, y a Santana solo la veía en los ensayos de la coreografía, ya que la morena parecia estaba muy ocupada entre las clases de baile y el trabajo en el bar.


Kurt comenzaba a sentirse solo.


Recordó aquellas palabras que le dijo una vez a Blaine, cuando le llamo en Acción de Gracias poco antes de presentarse en las regionales.


Todo ese tiempo, el castaño había estado tan encaprichado pensando en lo mucho que extrañaba a su novio que no se había dado cuenta de que su parte más interna seguía extrañando a "su mejor amigo", al chico que conoció cuando fue de encubierto a Dalton para espiar a los Warblers.


Al chico que lo había apoyado durante todo su problema con el Bullyng.


Ese día Kurt se sentía melancólico.


Así que ahí, tirado sobre su cama ignoro el despertador que tenía más de media hora sonando y decidió faltar al trabajo y faltar a la escuela.


Cerró sus ojos con pesar mientras un millón de momentos le llegaban como flashes a su memoria.


Con los ojos cerrados se vio a sí mismo parado sobre las escalera en forma de caracol de Dalton tomando la cálida mano de un joven de ojos dorados.


Se vio corriendo por los pasillos de la misma Institución aún tomado de la mano de ese chico que ni siquiera conocía y sin embargo había sido tan amable con él.


Se vio en todas y cada una de las ocasiones en que junto a Blaine en el Lima Bean bebían un café y olvidaban los problemas del mundo.


Se vio en las gradas del estadio de McKinley mientras los Titanes protagonizaban un juego, y donde él por primera vez no estaba ahí para observar a los jugadores en sus apretados pantalones tipo malla, porque al único chico que tenía intención de ver era a ese de los ojos dorados que estaba a su lado y que no dejaba de emocionarse y reír y explicarle la dinámica del juego mientras él fingia poner atención a sus palabras cuando lo que le importaba mirar era a sus ojos.


Kurt se vio en su cuarto de Dalton mientras su mejor amigo intentaba enseñarle a ser sexy practicando gestos y caras provocadoras frente al espejo.


Kurt se recordó a sí mismo en cada situación en que Blaine lo hizo reír, o lo escucho mientras abatido el castaño le contaba sus problemas.


Se vio siendo abrazado por el ojimiel mientras lloraba cuando supo que no había quedado en NYADA la primera vez.


Kurt recordó todas esas ocasiones y en ese momento supo que aunque algunos momentos fueron difíciles, mientras estuvo Blaine en su vida nunca se sintió solo.


Y entonces Kurt en ese pedazo de tiempo no extraño a su novio, ni siquiera extraño a su amante... Kurt extraño a su mejor amigo.


BLAINE


-¡No puedo creer que Blaine Anderson este loco por el futbol!- dijo riéndose el ojiverde mientras llevaba una recipiente con palomitas al sofá de su apartamento.


Ese día Jacob había salido con Nancy, su novia, y el había aprovechado para invitar al ojimiel a ver alguna película.


Sin embargo, Blaine resultó ser un fan del Super Bowl ya que llegó a la sala de Sebastian encendiendo el televisor, y desde entonces parecía no poder separar la vista de la pantalla mientras los Jets de Nueva York se enfrentaban con los Rams de Missouri.


-¡Hay muchas cosas de mi que ignoras Smythie!- comentó el pelinegro sin dejar de ver la televisión al tiempo que metía su mano en el platón de palomitas y tomaba un puñado.


Desde el día en que Sebastian le llamo después de que lo hubiera dejado botado en el Bills, él y el ojiverde habían estado viéndose todos los días.


Iban al cine, miraban peliculas en el departamento de uno o del otro.


Salían a consumir alguna golosina por las noches mientras caminaban por Central Park.


Blaine comenzaba a sentirse alegre de nuevo.


Evitaba a Kurt en los pasillos y sabía que el ojiazul también lo evitaba a él.


El dolor seguía siendo el mismo cada vez que miraba al castaño rehuirle la mirada o sacarle la vuelta, sin embargo ahora Blaine se sentía más fuerte para soportarlo.


Además no podría quejarse por ese tiempo.


Durante los últimos quince días había descubierto muchas cosas sobre Sebastian.


Como por ejemplo, que el ojiverde estaba loco por los perros y que llevaba en su cartera la fotografía de un precioso San Bernardo que lo esperaba en su casa de Westerville.


También descubrió lo parecidos que ambos eran en ciertos aspectos.


Al igual que él, Sebastian había sido ignorado desde niño a causa de las múltiples ocupaciones y negocios de sus padres.


Su padre también lo había rechazado en un principio cuando supo que era gay, y el ojiverde al igual que él, tenía solo un hermano.


Blaine había perdido la cuenta de todas las veces que Sebastian con sus ocurrencias lo había hecho reír.


Y todo eso, en conjunto, era genial, pues lo que Blaine nunca creyó posible sucedía.


Volvía a sentirse emocionado por un chico, y este chico parecía corresponderle de la misma forma.


KURT


Cuando Kurt se levanto a comer ya pasaban de las cinco de la tarde.


No podía creer que llevara nueve horas durmiendo y mal descansando entre sueños y recuerdos del pasado.


Tomó su teléfono móvil con desgano.


Miró la pantalla del aparato para descubrir que sólo tenía una llamada pérdida de Isabelle.


Se sintió irresponsable y malagradecido con su mentora por faltar al trabajo y no dar lo mejor de sí mismo últimamente, suspiro resignado, ya tendría tiempo de disculparse con la rubia por faltar ese día.


Kurt no pudo evitar sentirse olvidado porque nadie más le había llamado o le había enviado un mensaje.


Aburrido, entró en su pagina de Facebook y le fastidió ver el sin número de estados cursis, estúpidos y sin sentido que ponían sus contactos.


Bajando con su dedo índice la lista de actualizaciones en la pantalla, se encontró una frase reciente de Blaine que rezaba...


"Y lo maravilloso de todo es... que es posible comenzar de nuevo..."


Dicha frase le había gustado a "Guapo Smythie", quien había comentado bajo el estatus de Blaine.


"Ven a mi casa... podría esperarte una sorpresa"


Blaine le había dado "me gusta".


Kurt lanzó el aparto fuera de su vista sin ser capaz de seguir leyendo.


Sintiéndose vacío, el castaño regreso a su cama y se recostó con pesar aferrándose a su almohada favorita "Bruce" mientras imaginaba que los suaves brazos de tela y algodón eran unos fuertes brazos que anteriormente le pertenecieron y cuyo agarre podía recordar a la perfección.


BLAINE


-Tienes algo en la nariz- dijo el ojiverde buscando una excusa para pasar su pulgar suavemente por la piel del pelinegro.


Sus miradas se conectaron divertidas por segundos, hasta que sus expresiones cambiaron y Sebastian se acerco peligrosamente a cinco centímetros de su rostro.


Por un momento, Blaine pensó que el ojiverde lo besaría, pero como no lo hizo, fue él quien con decisión acerco su rostro al del castaño y tomo sus labios entusiastamente.


El rostro de Kurt apareció por unos segundos en su cabeza, pero basto que Sebastian lo pegará más a su cuerpo y percibiera su fragancia para recordar que era con el ojiverde con quien estaba.


Después de unos cinco o seis minutos de besarse sin decir nada y sólo separarse a tomar aire, Blaine se alejo de Sebastian.


-Me encantaría quedarme Seb- dijo el pelinegro divertido- pero prometí ayudar a Sam a prepararse para uno de sus exámenes.


Sebastian arrugo el gesto en un intento de puchero que hizo reír a Blaine, pero finalmente termino aceptando y se despidió del ojimiel con un tierno beso en los labios.


KURT


El castaño se conecto a Internet sin ningún plan en especifico.


En aquel momento lamentaba no haber salido del departamento en todo el día.


El hecho de estar encerrado sin hacer nada lo llevaba a pensar sólo en cosas negativas.


A recordar momentos que ya no podría revivir.


Momentos de cuando era feliz y no lo sabía.


Suspiro aburrido mientras checaba la bandeja de entrada en su correo electrónico.


"Solo basura" pensó al ver el millón de mensajes de publicidad.


En ese momento una ventana de conversación se abrió.


Era Adam.


"Hey hermoso, ¿cuando es que podría verte para que me sorprendas"


Kurt no entendió a que se refería el rubio con aquella pregunta, pero decidió seguirle la corriente.


"Uhmmm... puedes venir a casa hoy mismo :)"


Contestó Kurt alegrándose un poco de que al menos tendría planes para la noche.


"¡Ya quiero ver la forma en que me sorpendes!, en fin debo irme... Te quiero"


Kurt arrugo el ceño confundido, no comprendiendo el último comentario de Adam, pero decidió no darle importancia.


BLAINE


Blaine estaba por entrar a su departamento cuando algo en el bolsillo de su pantalón vibró.


Saco su teléfono y miro que tenía un mensaje de Sebastian.


El pelinegro sonrío embobado.


Acababa de ver a Sebastian y el ojiverde ya estaba enviándole un mensaje.


Sí, en efecto, Blaine sabía lo cursi que se veía sonriendo de esa manera por un tonto mensaje, ¡pero que mas daba!, tenía tanto tiempo esperando volver a sentirse importante para alguien, y Sebastian lo hacia sentir de esa manera.


"¿Harás algo en la noche?"leyó en voz baja.


"No ¿porqué? ¿acaso no puedes vivir sin mi?"preguntó el ojimiel respondiendo al mensaje del ojiverde.


"Cállate Anderson... ponte lindo, bueno vístete para salir, lindo ya estas ;), paso por ti a las siete... tengo algo que decirte..."


Blaine no pudo evitar sentirse nervioso y emocionado al mismo tiempo.


KURT


El castaño miraba en su computadora un vídeo de Patti Lupone cantando "as if we never said goodbye" cuando el timbre del departamento sonó.


Se puso en pie con desgano y se dirigió a abrir la puerta.


Le sorprendió el ver que Adam iba particularmente arreglado ese día.


Había dejado atrás su estilo hippie y llevaba unos pantalones grises de vestir y una camisa color purpura.


Kurt no podía negar que el rubio daba la impresión de ser una especie de príncipe ingles con aquel atuendo.


-¡Adam!- comenzó el ojiazul...- ¡Estas... wow!- dijo Kurt sintiéndose por primera vez desarreglado al lado del rubio.


-Kurt- dijo Adam sonriendo- Ah... ¿aun no estas listo?


El ojiazul arrugo el ceño intentando recordar para que debería estar listo. Sin embargo nada vino a su memoria.


-Ah... ¿listo?


-Sí- dijo Adam buscando en su mirada alguna respuesta.


-Oh... creo que no sé para que tendría que estar listo- menciono un confundido Kurt.


El rubio borró la sonrisa en su rostro y sintiéndose repentinamente estúpido dijó:


-Pensé que saldríamos o... tendríamos alguna cena romantica este día.


El castaño aumento la confusión en la expresión de su rostro.


-Disculpa Adam- dijo nervioso- parece que me olvide de algo.


El chico de los cabellos dorados camino hacia el sofá con la expresión idescifrable y la mírada perdida, al llegar, se sentó lentamente y se volvió a mirar a Kurt.


-Exactamente hace un año me invitaste a salir- comenzó el rubio entristecido- la otra noche dijiste que era tu turno de sorprenderme- continúo mirando el piso- y esta mañana te pregunte que cuando cumplirías lo que prometiste esperando que me dijeras que el día de hoy, porque hoy es algo así como nuestro aniversario.


Cuando termino de hablar, Kurt noto que su voz había sonado quebrada y buscó en su mente recordar toda eso que Adam le decía.


-Adam yo...-dijó apenado el castaño- yo en serio no soy bueno con las fechas- mintió recordando aún con una claridad de memoria todas y cada una de las fechas que fueron importantes para él durante su relación con Blaine.


-No hace falta que te disculpes Kurt- dijo el ingles mientras jugaba con un hilo suelto de la tela raída del sofá- la verdad ha sido todo mi culpa- se disculpo el chico entristecido- mi mente se ha inventado una historia y... -calló al tiempo que una lagrima abandonaba sus ojos azules- ha sido falsa todo el tiempo.


Kurt sintió pena por Adam en ese momento.


El rubio siempre había sido atento y encantador con él, y él en cambio estuvo demasiado sumido en sus problemas con Blaine como para prestarle un poco de atención.


-Aún podemos ver una película- propuso el castaño sin saber muy bien que decir- o podría arreglarme y salir los dos a un lindo sitio y...


-No es necesario Kurt- dijo Adam sonriendo con tristeza- seamos honestos está vez...- el ingles tomó aire- hace tiempo, después de que volviste de la boda de tu profesor en Ohio, yo te pregunte en el salon de baile si aún querías a Blaine...- el rubio hizo una pausa para evaluar la expresión de Kurt- tú callaste esa vez y yo supe en ese momento que aun le querías, y que conquistar tú corazón sería más difícil de lo que pensaba, ¡pero en verdad yo creí que podría lograrlo!


Kurt intentó decir algo pero Adam levantó la mano con suavidad indicándole que aún no había terminado de hablar.


-Yo pensé que si me volvía el chico de tus sueños, tú podrías llegar a quererme- Kurt bajo la mirada y Adam se frotó las manos por pura necesidad de mantenerse en movimiento- pero me equivoque Kurt, me equivoque por que tu ya tenías al chico de tus sueños en tú vida, y no necesitabas a otro.


Adam se incorporo en ese momento caminando hasta Kurt para pararse frente a él.


El rubio le beso la mejilla con dulzura, le sonrió con cariño, y sin decir nada camino hasta la puerta por la que había entrado.


-Adam yo...-dijo Kurt deteniéndolo con voz quebrada mientras comenzaba a llorar ligeramente en ese momento- ¡yo en serio no quería arruinar las cosas entre nosotros!


El rubio se detuvo y se volvió a mirarlo.


-No lo has hecho- dijo con calma- aún podemos ser buenos amigos Kurt- sonrío por última vez y salió del departamento.


A Kurt le hubiera gustado correr tras él y contarle una mentira, decirle que las cosas entre ellos podrían funcionar.


Que él haría todo lo posible para lograrlo.


Pero eso era demasiado egoísta hasta para él... y Adam no se merecía las sobras que serían lo único que él podría darle.


Porque Kurt había entregado su corazón aquel día en que conoció la mirada más hermosa en la escalera de Dalton... y su corazón, aún no se lo habían devuelto.


BLAINE


La noche iba maravillosa.


Sebastian se había lucido ese día.


Blaine no pudo evitar sentirse un poco extraño al recibir tantas atenciones.


Normalmente, al menos en su relación con Kurt, era él quien planeaba y organizaba todos los momentos románticos juntos.


A Blaine le iba bien el tener el control de esas cosas.


Sin embargo ese día, Sebastian había pasado a recogerlo ataviado en un hermoso conjunto que lo hacía lucir como ensueño.


Le había abierto la puerta del coche y había insistido (demasiado, debía admitir) en pagar todos los gastos de esa noche.


Blaine comenzaba a sentirse como una damisela y eso le venía raro, sin embargo, Sebastian era tan divertido, que su humor fresco combinado a esos gestos de caballerismo, hacían que Blaine estuviera, de hecho, pasando un rato agradable.


Sebastian había insistido en estacionar el auto lejos del restaurante para caminar tomados de la mano por el muelle cercano a la Estatua de la Libertad.


-¡Eres un romántico Smythie!- comentó el ojimiel mientras sentía sobre su rostro la mirada del ojiverde estudiándolo.


-¿Qué puedo decir?- contestó el aludidoriendo- ¡soy una caja de sorpresas Anderson!


-O-O-O-


Una vez dentro del restaurante, el castaño se apresuro a retirar educadamente la silla del ojimiel para que este tomara asiento.


Blaine alzo la ceja, poniéndose repentinamente rojo al sentir algunas miradas incomodas de los demás comensales del lugar.


-No a todos les gustan los gays- susurro por lo bajo al ojiverde.


-¡Que se pudran!- dijo éste sonriendo descaradamente- ¡ellos y el resto de los homofobos del mundo!


El pelinegro se admiro de la osadía del Sebastian, sintiéndose de pronto seguro al estar ahi con una persona que no parecía tener miedo de nada.


-¡Ha sido usted todo un perfecto caballero Señor Smythie!- dijo el pelinegro con fingida elegancia- pero digame ¿a que se debe tanta galanura de su parte?


-¡Todo a su tiempo Señor Anderson!- contestó Sebastian en el mismo tono de juego del ojimiel.


-O-O-O-


-¡No puedo creer que le hayas cantado a un tipo en una tienda GAP frente a un montón de gente!- dijo Sebastian riéndose con ganas- ¡Y que hayan despedido al pobre sujeto!- finalizó aun riendo a carcajadas.


-Fue traumatico, ¡era mi primer amor! ¿sí?- dijó Blaine con fingida indignación.


-Creí que tu primer amor había sido Kurt- comentó Sebastian.


El ojimiel borró su sonrisa sintiéndose de pronto incomodo ante el comentario del ojiverde.


-Lo fue- confesó el pelinegro con voz triste- pero Jeremiah fue el primer chico con el que me entusiasme.


-¿Jeremiah? ¿¡qué clase nombre es ese!?- dijo el castaño intentando cambiar el tema al notar la incomodidad de Blaine- ¿es un nombre bíblico o algo así?- preguntó en tono de burla.


-Debe serlo- dijo Blaine sonríendo nuevamente- da igual, el tipo me dijo que tomar cafés de vez en cuando no significaba nada, y que él nunca saldría con un menor de edad.


-Ouch- dijo Sebastian divertido.


-¡Exacto!- contestó el pelinegro apenado.


Blaine bebió de su copa de vino blanco mientras se percataba que Sebastian lo miraba con seriedad.


-Fueron unos tontos- dijo sin pensar el ojiverde.


-¿Quienes?- pregunto Blaine al tiempo que volvía a colocar la copa sobre la mesa, al lado de su platillo.


-Jeremiah..., Kurt...- contestó el castaño mientras ponía en orden sus pensamientos.


-¿Por que lo dices?- pregunto el ojimiel particularmente interesado en la respuesta.


-No pudieron retenerte- soltó Sebastian finalmente- Fueron unos tontos porque te dejaron ir, aún conociendo lo maravilloso que eres.


Blaine sonrío halagado, con las mejillas repentinamente rojas y la mirada atenta sobre el ojiverde.


-Por lo que llevas de conocerme- continuó el chico de ojos verdes- supongo que te has dado cuenta que siempre traigo algo entre manos.


El pelinegro arrugo el ceño.


-¿Acaso piensas hacerme una propuesta indecorosa Smythie?- preguntó el ojimiel divertido.


Sebastian se echo a reír.


-¿Quieres que lo haga?- preguntó coquetamente con voz ronca. Al notar que Blaine callaba y se ponía aún mas colorado, continuó sonriendo- Me gustaría hacerlo Anderson, en serio que me gustaría- dijo poniendo énfasis en el "me gustaría"- pero lo que yo quiero proponerte hoy es algo distinto.


-¿Y que es eso?- preguntó el pelinegro intrigado.


-Blaine, sé que tenemos poco de salir, a pesar de que te conozco desde hace dos años- Sebastian clavó su mirada en los ojos del ojimiel para poder ver su reacción cuando le dijera lo que seguía- el punto es, que por lo que llevo conociéndote me he dado cuenta que tú en serio me gustas- el castaño se acerco al pelinegro y le sonrío dulcemente- ¡eres especial Blaine!, eres maravilloso y divertido y tan jodidamente guapo- dijo el chico de ojos verdes sin poderse contener haciendo que Blaine soltará una risita sonrojado- Yo deberás creo que podrías dar la talla y conseguir el puesto vacante para ser mi novio- bromeó el ojiverde, pero su voz salio tan firme y esperanzada que Blaine supo que hablaba en serio.


-Seb yo...- comenzó el pelinegro abrumado por la situación- yo... no se que decir.


Sebastian se acerco lo mas que la mesa entre ellos se lo permitía y tomó las ahora temblorosas manos de Blaine mientras le sonreía.


-Puedes decir que sí- dijo el ojiverde con emoción en la voz.


Y Blaine tuvo una respuesta en ese momento.


Se acomodo en su asiento sin apartarse de Sebastian, lo miró a los ojos y dijó.


-Tú eres un chico maravilloso Seb- empezó el pelinegro con voz tranquila- ¡y mira que lo digo a pesar de que casi me dejas ciego!- Sebastian sonrío ante la mención de aquel evento del pasado- así que- dijo Blaine con voz nerviosa- yo creo que...


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