
June 8, 2013, 9:36 p.m.
June 8, 2013, 9:36 p.m.
CAPITULO 7
"Si eres orgulloso conviene que ames la soledad;
los orgullosos siempre se quedan solos..."
AMADO NERVO
ORGULLO Y... ¿PREJUICIO?
KURT
-¡Santana la próxima vez que olvides tu llave yo...! ¿Blaine?
El castaño se quedo helado ante la puerta intentando comprender exactamente como es que el ojimiel esta ahí, frente a él, con el cabello revuelto, el aliento agitado y la mirada fija sobre su cuerpo, recorriendolo de pies a cabeza.
Penso en preguntar muchas cosas... ¿qué hacía ahi? ¿se había equivocado de departamento? ¿dónde demonios estaba Santana?
Sin embargo las palabras no salieron de su boca porque cuando comenzó a despegar los labios estos fueron tomados prisioneros por los candentes labios de Blaine.
Kurt se quedo estatico por un momento, buscando recordar si estaba soñando, si se tataba de alguna fantasia maquinada por su imaginación, pero cuando una cálida corriente eléctrica comenzo a expandirse por su pecho olvido cualquier pregunta que tenía y correspondio con pasión al beso que le estaba dando el pelinegro.
Primero sus labios se devoraban presurosos, con hambre, con ansías y con deseo de más, luego el contacto se fue volciendo lento y profundo.
Cuando el aire les falto se separaron por un momento.
Blaine lo miro con una expresión indescifrable ubicada entre el deseo y la incredulidad y Kurt no pudo hacer otra cosa que volver a besarlo.
Sentir los labios de Blaine posados en los suyos era tocar el cielo con las manos.
En un movimiento brusco, pero seguro el ojimiel alzo con sus brazos al castaño en el aire, tomándolo por la cintura fuertemente.
Kurt envolvio sus piernas en las caderas de Blaine y no pudo más que resoplar en un gemido largo y torturador.
Blaine camino de manera torpe por el departamento cargando a Kurt y sin dejar de besarlo, distrcción que le causo chocar por cuatro veces con paredes y muebles, tirando en dos ocasiones objetos que no se detuvieron a mirar.
Cuando por fin llegaron al cuarto del castaño, Kurt hizo a un lado la cortina que le otorgaba la privacidad que solo un trozo de tela podía hacer.
El ojiazul recordo que cualquier cosa que hiciera esa noche sería escuchada por las dos morenas con las que vivía, ya que el ruido no podría ser mitigado por la delgada barrera que bloqueba la entrada a su habitación... y él ciertamente no podría prometer mantenerse callado, pues en ese momento mismo no respondía de sus actos.
Cuando chocaron con la base de la cama Blaine lo coloco sobre la misma con un modo cuidadoso y preciso al mismo tiempo.
Kurt se quedo sin habla mientras observaba al pelinegro con ojos llenos de deseo.
Blaine se limito a observarlo tranquilamente sin decir una sola palabra y sin apartar la vista de su rostro.
Cuando el ojimiel se llevo las manos al botón superior de la camisa Kurt sintió un escalofrío recorrer su columna vertebral y erizarle los bellos de los brazos.
-Blaine...- dijo el ojiazul ante la hermosa visión del torso desnudo del ojimiel.
-Cállate Kurt- fueron las unicas palabras que salieron de los labios del pelinegro en forma de gemido antes de abalanzarse sobre él.
-O-O-O-
Volver a sentir a Blaine de esa manera, después de tantos meses.
Sentir que Blaine tomaba el control y lo hacia perderse en sensaciones nunca antes conocidas con ninguna otra persona.
Porque sólo Blaine sabía desmoronarlo de esa forma, sólo el podía hacerlo sentir a bordo de una montaña rusa en esos momentos.
Y Kurt grito y gimió por cada caricia y por cada atención que recibía por parte del ojimiel.
Y no le importaba que Rachel y Santana estuvieran ahí.
Y no le importaba que solo una delgada cortina los cubría en la intimidad.
Porque lo único que a Kurt le importaba en ese momento eran las mil y un sensaciones que se presentaban en forma de fuegos artificiales en todo su cuerpo.
Porque Kurt no necesitaba saber de nadie mientras Blaine continuara viéndolo, tocándolo y tomándolo de esa manera.
BLAINE
El pelinegro había dejado a Sebastian en el bar excusándose de un asunto urgente con Cooper.
Ni siquiera se detuvo a esperar la respuesta del ojiverde cuando salio apresurado del bar, tomo el primer taxi que encontró y después de 20 minutos de esperar uno se dirigió al departamento de Kurt.
No sabía porque lo había hecho, no sabía porque estaba ahora sobre el castaño reviviendo una pasión que extrañaba demasiado.
Quizá fue la manera en que Kurt bailo en el Bills.
Quizá fue que lo provoco abiertamente enfrente de muchas personas.
O talvez el repentino beso robado que lo hizo olvidarse incluso de su propio nombre.
¡Que importaba ya!
Si ahora, en el calor de ese pequeño cuarto y en la intensidad del momento tenía al hombre que amaba gimiendo su nombre una y otra vez llenandole de orgullo el hecho de ser él mismo el causante de provocarle aquel placer arrollador.
-Kurt... ¡te amo!- dijo el ojimiel con voz enternecida y ronca al momento en que explotaba en mil pedacitos.
-¡Blaiiiineee!- fue todo lo que pudo decir el castaño... pero en su rostro pudo leer la expresión de una sensación diferente a la de los meses en que fueron amigos con beneficios... y el ojimiel se decidió que definitivamente esa nueva expresión le agradaba.
-O-O-O-
KURT
Un rayo de sol le lastimo los párpados obligándolo a abrir los ojos con lentitud.
La luz le regalo la mirada de un sol diferente.
Los dorados ojos de Blaine estaban posados sobre su rostro estudiando cada linea plasmada en su cutis.
Cuando Kurt bostezo el pelinegro sonrió cálidamente y le beso la cabeza.
-¡Me encantas!- dijo alegre el ojimiel mientras Kurt soltaba una risita de satisfacción.
-Cómo evitarlo... ¡soy increíble!- dijo el ojiazul en tono fingidamente presumido.
-Lo eres- aseguró Blaine pegándose más a su cuerpo y escondiendo su rostro en el hueco del cuello de Kurt respirando su aroma y disfrutándolo por completo.
El agua de la regadera a lo lejos les hizo darse cuenta de que no estaban solos.
-Diablos- dijo Kurt- espero que no hayamos dado un espectáculo auditivo toda la noche.
-¿Bromeas?- dijo Blaine en tono burlesco- con el ruido que hacías seguro medio Nueva York sabe lo que sucedió en este lugar.
Kurt se puso repentinamente rojo y golpeo suavemente a Blaine en el rostro con un cojín.
-¡Calla Anderson!- dijo señalando al pelinegro con advertencia fingida.
-En fin... creo que hay que alistarnos e ir a la escuela- comento el castaño con fastidio.
-¡No vayamos!- dijo Blaine esperanzado- pasemos el día simplemente haciendo nada- luego se acerco provocadoramente al oído del castaño y susurro con voz sexy- "y por nada me refiero a muchas cosas".
Kurt sonrío ante esa idea y acepto sin pensarlo.
-Creo que podríamos quedarnos en casa para hacer absolutamente "nada" entonces- resolvió pícaramente el ojiazul.
BLAINE
Blaine no pudo sentirse más dichoso en ese día.
Había hecho el amor con Kurt en la regadera y luego en el sofá del recibidor.
Seguramente si Rachel o Santana se daban cuenta pegarían el grito en el cielo.
Kurt había hecho el desayuno para ambos... Tostadas francesas con jalea de zarzamora y café negro.
Blaine agradeció a un Dios, del que no estaba muy seguro de creer, todo eso... porque comenzaba a sentirse como los viejos tiempos en que ambos chicos estaban en McKinley y no tenían ningún problema mayor que el que aprobar el semestre y conseguir algún que otro solo.
Después de desayunar habían vuelto a la recámara de Kurt para descansar un rato.
Estuvieron echados sobre la cama todo el día, simplemente mirándose, besándose, hablando en ratos, tocándose y perdiéndose en la maravillosa sensación de estar juntos.
Mientras estaban en la recamara vieron la película Lo que el viento se llevo y Blaine amo limpiar con sus besos cada lagrima de Kurt provocada por las tragedias ocurridas en el filme.
-O-O-O-
En todo el día nadie los había interrumpido y la sensación de estar solos los dos simplemente amándose, estando juntos y disfrutándose mutuamente era increíble.
En uno de esos momentos en que ambos permanecían abrazados sobre la cama del castaño, Kurt acomodo tras la oreja de Blaine un rebelde rizo suelto que se resistía a volver a su lugar.
-No me has dicho como hiciste para deshacerte del suricato- pregunto Kurt arrugando la nariz.
Blaine rió divertido ante la denominación usada por Kurt.
-Le he dicho que surgió un asunto de seriedad con Cooper y que me esperaba afuera... ni siquiera pienso que se lo haya creído- comentó Blaine- luego me dirigí hasta aquí, me tope a Santana en el pasillo y ella se quedo fumando un cigarrillo para darnos un poco de tiempo, o eso dijo, supongo que entro después... y bueno, el resto de la historia ya la conoces- termino de narrar Blaine mientras alzaba las cejas en forma pícara.
-Pues me alegra que te hayas deshecho de ese sujeto Blaine... no pasarían ni dos meses para cuando te echara ácido en el segundo ojo.
-¿Sujeto?- preguntó Blaine alzando una ceja divertido- ¡Vamos Kurt!, Sebastian es un buen tipo.
-¡Por favor Blaine!- dijo el castaño escandalizado- decir que Sebastian Smythie es un buen tipo es como asegurarle a las prostitutas de Whitechapel que Jack el Destripador es un tío confiable.
Blaine soltó una carcajada ante el comparativo que hizo Kurt de Sebastian con el asesino serial que aterrorizo Londres.
Luego intensifico su abrazo hacia Kurt pegándolo más a su cuerpo y con voz dulce le dijo.
-¡Estoy tan feliz Kurt!... por nosotros, por esto... ¡No puedo esperar a decirle a todos que somos novios de nuevo!- dijo emocionado el ojimiel al tiempo que besaba el rostro de Kurt con adoración.
El castaño se removió incomodo entre sus brazos y lo miro a los ojos.
-Blaine, eh...- contesto nervioso el ojiazul- sobre eso... no... no somos novios nuevamente...
El ojimiel sonrió confundido mientras achicaba la mirada intentando comprender.
-Espera, ¿que? ¿de que hablas Kurt?- pregunto Blaine sin entender muy bien a que se refería el castaño.
-Blaine ¡este día ha sido maravilloso! pero eso no quiere decir que tú y yo... quiero decir, deberíamos tomarlo como lo que fue y simplemente disfrutar del hoy y luego ya veremos y...
El pelinegro comprendió entonces el significado de esas palabras y se aparto con brusquedad
-¿¡Me estas diciendo que esta ha sido otra jodida vez de pura calentura tuya!? ¿¡me estas diciendo que esto es solo un polvo y nada más!?- soltó el ojimiel enfurecido- ¿Acaso me estas dando a entender que esto no es más que la mierda de amigos con beneficios?
-¡Claro que no Blaine!- dijo apresuradamente el casataño- esta noche... este día han sido distintos, pero no puedes pedirme así como así que seamos novios de nuevo y olvidemos todo lo que paso... ¡no estoy listo Blaine!
El pelinegro se incorporo violentamente de la cama y comenzó a vestirse maldiciendo por no encontrar su ropa entre el tiradero del piso.
-¿¡Qué haces!?- preguntó el ojiazul frustrado.
-¡Me largo!, ¡eso es lo que hago Kurt...! ¡como pude ser tan estúpido!, ¿como pude creer que tu querrías volver conmigo?
-¡Cálmate ¿sí?!- dijo el ojiazul con voz molesta comenzando a vestirse.
-¿Que me calme? ¡QUE ME CALME!, ¡Diablos Kurt!... te divierte saber que me tienes a tus pies ¿cierto?... ¿es divertido jugar conmigo de esa manera?- pregunto el pelinegro dolido.
-¡Diablos Blaine! ¡Siento que he tomado píldoras de la locura! ¡yo no juego contigo!... simplemente no puedes pedirme que seamos novios de nuevo y olvidemos todo lo que paso.
Blaine se echo a reír de forma siniestra mientras asestaba un duro golpe contra la pared con el puño cerrado.
-¡LO QUE PASO!, ¿¡CUANDO DIABLOS VAS A OLVIDAR LO QUE PASO KURT!? ¡POR QUÉ HA PASADO MAS DE UN AÑO DE ESO Y TÚ NO DEJAS DE HACERME SENTIR MISERABLE!
Kurt se acerco a él enfurecido.
-¡COMO DEMONIOS TE ATREVES A HABLARME DE ESA MANERA!... ¡YO NO PUEDO CONFIAR EN TI BLAINE!... ¡ME ENGAÑASTE CON SABRÁ DIOS QUIEN EN OHIO! ¡Y AHORA TE REVUELCAS CON SEBASTIAN!... ¿¡COMO DIABLOS QUIERES QUE OLVIDE LO QUE PASO SI CADA COSA QUE HACES ME RECUERDA TU TRAICIÓN!?
-¡ERES UN MALDITO HIPÓCRITA KURT!...-dijo el pelinegro señalándolo con indignación- ¡YO NO ME HE REVOLCADO CON SEBASTIAN! A DIFERENCIA DE TI, QUE MIENTRAS TE ACOSTABAS CONMIGO TE BESUQUEABAS CON ADAM EN TODAS PARTES... ¡SÉ QUE TE ACOSTASTE CON ÉL EN LO DE MEGAN!, ¡SÉ QUE PROBABLEMENTE DESPUÉS DE TENERME EN TU CAMA TE REVUELQUES CON ÉL EN EL MISMO SOFÁ EN EL QUE LO HICIMOS!
Un golpe seco colisiono contra su mejilla.
El pelinegro se acaricio la parte agredida por instinto y miro al castaño dolido y enojado al mismo tiempo.
-¡Vete a la mierda Kurt!- dijo al tiempo que tomaba sus zapatos y se dirigía a la puerta.
-¡TU VETE A LA MIERDA BLAINE!- alcanzó a gritarle el castaño con furia al verlo marcharse.
Pero Blaine no se volvió, simplemente desapareció del departamento dando un portazo y dejando atrás al ojiazul completamente frustrado.