
June 8, 2013, 9:36 p.m.
June 8, 2013, 9:36 p.m.
CAPITULO 4
"El amor es fuerte como la muerte...
los celos son crueles, como la tumba..."
SALOMÓN
BUT I CHOOSE FREDOM...
KURT
Esa noche, después de la bochornosa llamada con Blaine, Kurt llamo a Adam para invitarlo a la cena que le había inventado al ojimiel.
Rachel se encontraba en los ensayos de Funny Girl, donde había sido contratada como doble en caso de que la actriz principal enfermara o tuviera alguna causa que impidiera su presentación en la obra.
Santana trabajaba ese día hasta la madrugada en el mismo bar en el que trabajaba Sam.
Así que ahí se encontraba el castaño, solo en el departamento con el rubio.
Las citas con Adam solían ser demasiado inocentes, si acaso un roce de dedos... alguno que otro beso, una palmada en el hombro...
Sin embargo ese día las cosas habían subido de nivel.
Ahí estaban, en el incomodo sofá de la sala devorándose la cara intensamente mientras juguetonas manos viajaban por todos lados.
Adam se encontraba sobre Kurt intentando quitarle de un tirón la camisa beige que había llevado bajo el horrible suéter ese día.
Besar era divertido. Besar a Adam definitivamente lo era. Sin embargo...
Adam no encontraba el punto que hacia derretir a Kurt...
Un punto que ni él mismo conocía ya que era Blaine quien tenía la patente de aquel descubrimiento maravilloso.
Adam olía a una fragancia cítrica y no a chocolate como Blaine.
Adam tenia los ojos cerrados mientras lo besaba y no lo miraba con esos ojos de cachorro que tenía Blaine.
Adam lo tocaba provocándole cosquillas y ganas de repeler la acción para no echarse a reír, pero no lo desarmaba con el tacto de sus manos y la caricia de su aliento como lo hacia Blaine.
Adam tenia labios ásperos y no suaves como los de Blaine.
Adam no era Blaine...
-¡Espera!- dijo el castaño incorporándose y tirando a Adam hacia a un lado quizá con demasiado brusquedad.
-¿Sucede algo?- pregunto el rubio preocupado.
-Este... no, claro que no, yo sólo... no me siento muy bien esta noche.
Adam lo miro con una mezcla de incomprensión y frustración, sin embargo termino por sonreír cálidamente y apartarse mientras se acomodaba la camisa que había quedado un poco retorcida en su cuerpo.
-Esta bien Kurt- dijo amablemente- otro día sera- agrego el rubio sin estar muy seguro de si ese día llegaría.
Kurt le regreso la sonrisa y puso a andar la película que habían dejado a medias cuando la sesión de besuqueo comenzó.
BLAINE
Blaine amaneció con ganas de sonreír ese día.
No es que se sintiera feliz, esa sensación ya la había olvidado desde su ruptura con Kurt.
Sin embargo ello no impedía que hubiera amanecido sintiéndose poderoso.
Se levanto de la cama con música alegre y paso el tiempo de su arreglo personal entre pasos de baile y cantos muy entusiastas en algunas partes de las canciones que escuchaba.
Cierto, el día anterior había tenido con Kurt la conversación telefónica más frustrante que pudiera recordar.
Cierto, se había sentido celoso cuando el castaño mencionó como unas quinientas veces el nombre de Adam mientras hablaba con él después de haberle llamado el mismo.
Pero también era cierto que después de su berrinche con el aparato cuando finalizo la llamada, había dejado de desear buscar a Kurt en su departamento como tantas veces hizo en el pasado cuando se sentía inquieto por la poca atención del castaño.
Era cierto que esta vez no había enviado un mensaje de disculpa después de finalizar una incomoda llamada con el ojiazul para excusarse de un hecho del que no tenía culpa.
Era cierto que esta vez no deseaba buscarlo y correr tras él como perrito faldero y también era cierto que por primera vez en meses no sentía ganas de humillarse ante su ex novio pidiéndole un poco de contacto como caridad.
Por esas razones Blaine se sentía poderoso.
Planeaba para ese día asistir a clases y poner el máximo empeño en ello, ya iba siendo hora que dejase de lado su depresión y se centrara en las clases que había dejado de lado cuando ingreso a NYADA.
No vería a Kurt en la escuela, ya que ese día no compartían ninguna clase y eso lejos de deprimirlo lo aliviaba, así podría ahorrarse el incomodo momento post llamada.
Por otro lado, esa noche iba a salir a divertirse. Después de mucho tiempo iba a dejar el enclaustramiento en casa e iría a la fiesta de Megan, y lo mejor era que llevaría una cita.
Después de Kurt, Blaine no había salido con nadie, Eli evidentemente no contaba como una "cita".
KURT
Ese día sería la fiesta en casa de Megan y Kurt Hummel en verdad pensaba ir increíblemente bien vestido. Siempre lo estaba era cierto, pero tenía debilidad por las fiestas, le gustaba causar sensación.
Así que se vistió con los pantalones blancos más ajustados que pudo conseguir y la camisa turquesa que resaltaba el color de sus ojos.
Se sentía mal por Blaine, porque sabía que el ojimiel debía estar deprimido en casa. Se sentía culpable por la manera en que trato la conversación durante la llamada...
De pronto una idea atravesó la mente de Kurt... quizá Blaine ya estaba arrepentido de poner fin a su relación de "amigos con derechos"... quizá si lo seducía con todos los encantos que sabía que volvían loco al ojimiel podría lograr convencerlo de una noche mas... que si era honesto, se convertirían en muchas.
BLAINE
Blaine se miró al espejo y se dio cuenta que era muy atractivo.
Siempre lo supo porque los demás se lo decían.
Kurt constantemente le recordaba que parecía de ensueño.
Tina no dejaba de mirarle el trasero cuando estaban en McKingley y se había flechado con él.
Hasta un arrogante y vanidoso como Sebastian le había puesto el ojo desde que lo vio por primera vez.
Sin embargo Blaine siempre fue demasiado modesto como para reconocerlo. Tenia lindo rostro, cierto, y también un cuerpo bien trabajado, pero nunca le pareció que fuera la gran cosa.
Crecer con Cooper, "el maravillosamente guapo" Cooper, lo había vuelto algo inseguro respecto a su aspecto ya que la mayoría de los halagos siempre fueron para él. Hasta sorprendió a Kurt en varias ocasiones derramando la baba por su hermano.
Sin embargo, el poder con el que Blaine había amanecido ese día también lo volvía un poco vanidoso, y sonriendo se contemplo al espejo admirando lo bien que lucia en esos pantalones negros y playera gris en cuello V.
Había puesto principal atención en moldearse el cabello y había disminuido considerablemente la cantidad de gel, lo que le daba un aspecto salvaje a sus rizos moldeados.
No es que estuviera poniéndose guapo para Sebastian...
Ni siquiera lo hacia para Kurt.
Esta vez, lo hacia para el mismo, por que lucir guapo le aumentaba la autoestima. Era tiempo de salir un poco y disfrutar.
KURT
Kurt sonrió al abrir la puerta y encontrarse con Adam.
El rubio lucia lindo y le agradaba verlo e ir a la fiesta con él.
Sin embargo ver a Adam nunca era tan emocionante como encontrarse con Blaine, inclusive en los últimos meses cuando su relación marchaba entre la tempestad.
Kurt se animo con la idea de ir con Blaine al día siguiente, quizá usando algún atuendo provocadoramente sexy y terminar enrrollado con él nuevamente.
BLAINE
Blaine salió de la casa y se encontró con un Sebastian completamente sorprendido. Lo supo por la sonrisa perversa y la manera en que le brillaron los ojos al verlo.
-¡Anderson, ¡vaya!... ¡wow!- comentó el ojiverde mientras lo evaluaba con la vista de los pies a la cabeza.
-¿Sebastian Smythie se ha quedado sin palabras?- pregunto Blaine con burla.
-Nunca he necesitado palabras para expresar lo que siento Anderson... y creo que mi expresión grita que podría comerte enterito en este instante.
Blaine solo gira los ojos con una sonrisa divertida mientras se dirige al deportivo en que Sebastian paso a recogerlo.
KURT
La casa de Megan es grande, así que a pesar de haber muchas personas ahí reunidas, es perfectamente posible caminar entre ellas.
Kurt mira a los alrededores buscando con la mirada a alguien conocido, Adam se ha quedado conversando con la chica anfitriona sobre las canciones que ensayarían esa semana Las Manzanas de Adam.
Mientras el ojiazul tiene la vista en la puerta de la casa para ver quien entra, una mano en el hombro lo hace volverse para encontrarse con Sam.
-¡Hey Sam!, ¿qué haces aquí?- pregunta el castaño algo extrañado, pues Sam no es alumno en NYADA, si no que toma sus clases de interpretación en una escuela particular.
-Blaine me envió un mensaje diciéndome que había una fiesta aquí, y como no trabajo esta noche- dice el rubio encogiéndose de hombros.
-Oh... ya veo... y ... ¿vendrá Blaine?- pregunta el ojiazul con una tono de voz, que aunque intenta menguar, suena ridículamente ansioso.
-No lo creo Kurt- dice Sam con tristeza- no lo he visto desde ayer debido a que trabajé tarde y por un proyecto de la escuela me quede en casa de un amigo, solo me ha enviado el mensaje para invitarme a la fiesta- hace una pausa- Me gustaría que saliera ¿sabes?- dice Sam sin ánimos se ser grosero, pero con un timbre de voz acusatorio hacia el castaño.
Kurt siente ese pinchazo en el pecho al escuchar que Blaine no sale mucho de la casa seguramente porque se encuentra triste por su culpa.
Le entristece porque Blaine no era así, Blaine era alegre y amaba pasar tiempos con los amigos divirtiéndose.
Desde que llego a Nueva York el ojimiel se la ha pasado enclaustrado en el departamento y en la escuela.
-O-O-O-
Pasados unos cuarenta minutos la fiesta comienza a tomar vida, la sala casi se ha llenado y la música y el alcohol comienzan a hacer efecto en las personas que se mueven copiosamente al ritmo de las canciones.
Kurt esta en uno de los sofás esperando a Adam, quien no ha dejado de platicar con todo el mundo desde que llegaron y siente deseos de retirarse de la fiesta, de adelantar los planes del día siguiente y hacer a Blaine una visita sorpresa.
Sonrrié ante la idea ya que es consciente de que esta usando los pantalones que vuelven loco al ojimiel.
Quizá podría tomar un taxi y en el camino enviar un mensaje a Adam inventando un pretexto como la llegada inesperada de su padre o algo así.
Kurt esta maquinando el plan perfecto para ir a buscar a su ex novio, cuando, como si por obra del destino se tratara, lo ve entrar por la puerta principal.
Radiante.
Soñado.
¡Condenadamente hermoso!
Kurt tiene deseos de desmayarse ante la visión de Blaine en esa ajustada ropa oscura.
Luce diferente a las ultimas veces que lo ha visto. Casi parece el mismo Blaine que conoció en aquellas escaleras de Dalton, incluso lleva el cabello como solía peinarlo en esa época.
Kurt está hipnotizado ante la visión de Blaine frente a él luciendo de una manera divina, que tiene la sensación de estar soñando.
Claro que eso no puede estar pasando, porque en ninguno de sus sueños más hermosos Sebastian Smythie estaría ahí, al lado de Blaine y... ¡¿tomándolo de la mano?!..
Por un momento Kurt esta muy convencido de que su vista le ha jugado una mala pasada. Sin embargo se da cuenta que no es así al ver a los dos chicos avanzar entre la gente hacia su dirección.
Una sensación a dolor en el estomago se hace presente en su organismo y unas ganas asesinas de estrangular al ojiverde se apoderan de él.
Sebastian.
Ese maldito suricato que estuvo a punto de dejar ciego a Blaine.
El mismo que lo llamo de todas las formas denigrantes posibles con esa sonrisa de perra que lleva tatuada en el rostro.
Por un momento tiene deseos de correr hacia los jóvenes y romper el contacto de sus manos de manera brusca, hasta que se percata de que vienen hacia él, y que de hecho lo están mirando.
-Kurt, hola- saluda un sonriente Blaine al llegar hasta él. ¿Sonriente?, ¿que no Blaine debía estar sumergido en el dolor como insinuó Sam y como él mismo creía?
Por egoísta que sonara Kurt prefería que fuera así en vez de que sostuviera el ahora brazo de quien siempre fue su rival más temible.
Incluso después de saber del desliz de Blaine con el chico de Ohio, era Blaine con Sebastian los que aparecían en sus pesadillas.
-Vaya, vaya... pero si es la bella señorita Hummel- dice Sebastian divertido- extrañe el tiempo sin verte princesita...
-Ya claro- contesta un molesto Kurt- seguramente estabas ocupado dejando ciegos a tus numerosos prospectos amorosos- suelta Kurt con veneno mientras mira a Blaine con reproche.
-Ey, no te exaltes Kurt- dice Sebastian en un tono de falsa inocencia- yo solo quería saludarte.
Blaine quien hasta ese momento había estado observando el intercambio incomodo de palabras entre los dos chicos, decide intervenir.
-Me alegra que estés aquí Kurt- dice el ojimiel en tono sincero- yo y Seb solo queríamos saludar, vamos a buscar algo de beber- dicho ésto, se excusa y se van hacia la cocina mientras Kurt los mira con cara de no poder creérselo.
¿Acaso Blaine había llamado "Seb" a la cucaracha esa?
BLAINE
Habían pasado dos horas desde que llegaron él y Sebastian a la fiesta y Blaine llevaba tomando la mitad de ese tiempo.
Su reciente ataque de "autopoder" con el que había amanecido ese día involucraba las ganas de ingerir alcohol para desinhibirse y gozar más la noche.
Eso claro, o el hecho de que desde que había saludado a Kurt el castaño había corrido hacia Adam y parecía no querersele despegar ni un solo minuto.
En ocasiones le daba la impresión de notar la mirada intensa del castaño, pero en cuanto lo confrontaba con la mirada éste dirigía su vista con una expresión ridículamente cursi hacia el rubio.
Claro que Blaine no estaba pasándolo mal, después de todo esa situación no era muy diferente a todas las veces que miraba a Kurt y a Adam en los pasillos de NYADA haciéndose caricias tiernas y arrumacos leves.
Además él estaba muy bien acompañado y no podía pasarse desenterado de las miradas de deseo que tanto hombres como mujeres le lanzaban a Sebastian.
Después de unos considerables vasos de vodka el ojimiel comenzó a sentir que flotaba en el aire y todo parecía brillar, se sintió más vulnerable a lo que pasaba a su alrededor y no dejo de notar que Kurt acariciaba repetidas veces el rostro de Adam con cariño.
El Blaine dulce y enamorado oculto en su interior se sintió rabiar y tuvo ganas de ir hacia ellos y arruinarles su terrón de miel.
Sin embargo el Blaine que había despertado ese día, el que ahora estaba luciendo de ensueño al lado de un chico guapisimo que al final de cuentas resulto ser muy divertido tuvo ganas de ignorar el romance cursi que se formaba frente a sus narices, y en vez de perseguir herido a Kurt y mendigarle un poco de amor, decidió tomar a Sebastian de la mano y llevarlo a la pista de baile porque todo lo que quería era bailar.
-¡Amo esta canción!- dijo demasiado entusiasmado mientras se movía al compás lento de la música y el ojiverde le rodeaba la cintura con e brazo mientras lo observaba con expresión coqueta.
El efecto sensual de la canción combinada con el alcohol en sus venas lo elevaban a un universo en el que solo existía él mismo, el ritmo y la sensación de una piel que se le pegaba quizá demasiado... y la sensación sumada de todas ellas era embriagante.
Mas... si te acercas un poquito mas
me meterás, en ti
mas... si te sueño mas
ya no podré dormir nunca jamás...
Después de meses de carecer de la libertad y el gozo que lo llenaba en ese momento, Blaine disfrutaba cada movimiento y cada uno de sus sentidos estaban despiertos a la máxima potencia.
No era Sebastian, ni el efecto del vodka, ni siquiera era que estaba acaparando a atención de todos en la fiesta.
Era Él y lo que se sentía ser Él nuevamente en ese momento.
Después de perder a Kurt se volvió inseguro, dejo de sentirse sexy y comenzó a creer que era esclavo de sus sentimientos por el castaño. Pero justo en ese momento y en ese lugar se sentía libre.
No del amor que tuviera por Kurt, si no de toda esa sensación que lo había mantenido apresado todo ese tiempo y no le permitía despegar de la continua tristeza en la que se encontraba sumido.
A si... susurrándome, tu te vienes a mi
y mi habitación se llenara
de verde agua de mar
verde que me pierde...
mas y mas... si mas te quiero, quiéreme
tú mucho mas
Sebastian por su parte aprovechaba el momento de Blaine para mirarlo, para tocarlo, y para pegarse a él.
A si... sin más se acerco provocadoramente a su oído y le susurro con voz sexy.
-No entiendo a que se debe esto Anderson, pero si me quieres para provocar a la señorita de ojos de cielo... estoy más que encantado en hacerte el favor.
Solo entonces Blaine dirigió la vista hacia donde Kurt lo observaba con los ojos queriendo escaparse de sus órbitas y aunque una sensación de esperanza y orgullo se le presento en el pecho, opto por ignorarla y continuar moviéndose al compás de la suave y sensual canción.
KURT
Cuando vio que Blaine llego a la fiesta acompañado de Sebastian, Kurt se sintió horrible.
Cuando vió que Blaine llamaba "Seb" al suricato ese, Kurt se sintió horrible.
Cuando estuvo toda la noche pendiente de las reacciones divertidas de Blaine ante las tonterías que debía decir Sebastian, Kurt se sintió horrible, al grado que tuvo que recurrir a Adam y portarse demasiado "cariñoso" con él para conseguir un poco de atención por parte del ojimiel.
Por algunos momentos lo consiguió.
Pero entonces cuando vio como Blaine tomaba al ojiverde de la mano y éste lo pegaba a su cuerpo para bailar "esa canción"... entonces Kurt supo en que consistía sentirse verdaderamente horrible.
mas y mas... dentro de mi entraras
mas y mas tu mas y mas
yo no se como abrazarme a tus brazos
y no sufrir
Observar al hombre que amaba bailando de esa manera con el rival que tanto lo había atormentado calaba en cada fibra de si mismo de una manera que desgarraba el alma.
Voy por la vida pidiéndote un amor de suicida
a si... susurrándome tu te vienes a mi
mas y mas, si mas te quiero, quiéreme
tu mucho mas
Ver como Blaine era tocado, como Blaine era recorrido por manos que no eran las suyas dolía y causaba en la boca del estomago un dolor ardiente que quemaba y se extendía hasta el pecho.
mas y mas dentro de mi entraras
tu mas y mas tu mas y mas
¡y mi habitación se llenara del verde agua de mar
verde que me pierde!
mas y mas si mas te quiero quiéreme tu mucho mas
mas y mas...
Verde como los ojos del suricato recorriendo con anhelo y deseo el cuerpo de Blaine.
Y Blaine tan absorto de todo, que se entregaba en ese baile, pero no se entregaba a él.
Y entonces, observo como Sebastian se volvía a mirarlo en forma altanera y divertida antes de dirigir sus labios al cuello dispuesto de Blaine casi al final de la canción.
En ese momento el tiempo se detuvo en un minuto horrible parecido al de sus viejas pesadillas.
Y recordó entonces aquellas olvidadas palabras de Sebastian:
-Al final del año Blaine estará en mi vitrina de premios, junto con el trofeo de las nacionales.
Kurt había sacado de su mente esas palabras que tan hondo le calaron debido a que había pasado el año y el suricato pedante no había conseguido ni uno ni lo otro.
Sin embargo, ahora parecía cumplirse aquella maldición de preparatoria por que el ojiverde tenia sus labios acariciando el hermoso y suave cuello de Blaine mientras el castaño observaba como Sebastian se lo exhibía.
Como si él también recordara ese tiempo.
Como si quisiera exhibir a Blaine como un trofeo.
No lo soporto más, no podía, no lo haría. Necesitaba desesperadamente un cuerpo en el que descargar todas las emociones de ese día.
Sus planes de hablar con Blaine al día siguiente no funcionarían.
Necesitaba alguien que pudiera recibir lo que el quería dar al ojimiel y no podría por que el pelinegro lo recibiría de otro.
Entonces Kurt tomo a Adam con desesperación llevándolo escaleras arriba mientras lo besaba con violencia queriendo eliminar de su sistema las imágenes horribles de Blaine con otro... de Blaine con Sebastian.
El rubio correspondió sorprendido y le devolvió el beso dirigiéndolo a la única habitación que estaba vacía.
BLAINE
Cuando la canción termino el ojimiel se sorprendió un poco por el beso inesperado de Sebastian en su cuello, sin embargo no se molesto aunque si se aparto.
Mientras la siguiente canción comenzaba y él volvía a moverse al compás de la misma se percató de Kurt y Adam subiendo las escaleras.
Un halo de dolor muy conocido apareció en su pecho ya que eso sólo podía significar que irían en busca de una habitación, y ellos sólo podrían buscar una habitación para hacer una cosa.
Sin embargo Blaine ignoro el dolor de su alma y continuo bailando, porque esa noche, quería eliminar con el baile todo el dolor y la tristeza que había pasado esos últimos meses.
KURT
Los gemidos y jadeos inundaron la habitación.
Kurt había bebido de más, pero no por ello no estaba disfrutando.
Su cuerpo respondía a cada beso, a cada caricia y a cada estimulación que recibía por parte del rubio.
Sin embargo su corazón parecía querer aferrarse a la idea de que estaba entregando algo a una persona que a a que no le correspondía recibirlo
Decidió ignorar esa idea, porque de hacerle caso, pensaría en el ojimiel, y no quería recordar lo que había visto hace tan solo un rato.