
June 8, 2013, 9:36 p.m.
June 8, 2013, 9:36 p.m.
CAPITULO 3
"Amor se llama el juego en
el que un par de ciegos juegan
a hacerse daño..." JOAQUIN SABINA
LA FIESTA DE MEGAN
BLAINE
Blaine se miro al espejo mientras evaluaba su imagen, al menos las ojeras estaban esfumandose de su rostro.
Había pasado las ultimas tres semanas llorando como un crío por lo acontecido con Kurt afuera del Bills el día que decidió dejar claras las cosas.
No había sido fácil, claro que no.
Ver a Kurt a diario entre los pasillos de NYADA, en la clase de composición, en la clase de Cassie... ver a Kurt al lado de Adam (ahora más frecuente que nunca) definitivamente le dolía.
Sin embargo tenía que superarlo, al menos ya había dado el gran paso.
Era cierto, seguía amándolo como un loco, pero Kurt no lo amaba a él y al menos ya no tendría que sufrir esperando un cariño que nunca le daría.
Se habia lamentado por tres semanas, había llorado en los brazos de Sam y había querido desgarrarse el corazón con las manos después de aquellas palabras de Kurt que tan hondo le habían calado.
Pero ese día, parecia distinto, como si el sol estuviera más luminoso que nunca. Se sentía del demonio, era cierto, pero ahora menos que antes, y necesitaba aprovechar esa pequeña dosis de energía positiva para intentar reconstruir su vida.
-Tu en pie, y... ¿que es eso? has decidido afeitarte al fin- le dijo un divertido Sam mientras comía un cereal de extra fibra.
-Bueno, es tiempo que me deje de lloriqueos ¿cierto?- dijo un Blaine poco convincente.
-Asi es amigo, y te pondras de buen humor cuando te diga que tengo una sorpresa para ti.
-¿Una sorpresa?- pregunto Blaine frunciendo el ceño- Sam, espero que no sea una sorpresa como la vez que intentaste animarme y me llevaste a un bar de Streapers... ¡y era un bar de Streapers mujeres!
-Oh vamos Blaine, ese día estuvo increible.
-Si claro, para ti tal vez- dijo Blaine con burla.
-No amigo, ¡esto es mejor!
-Ya, claro, ¿y qué es?
-Recuerdas a mi amigo Tony, ya sabes Tony "el macho", el de mi clase de interpretacion.
-Ahhh... no, la verdad es que no lo conozco Sam- respondió Blaine frunciendo el ceño ante la mención burlesca de "Tony el macho".
-Bueno Tony es amigo del dueño de "ponte bueno" y amigo, ¡ese lugar es genial!- dijo Sam con convicción- bien, Tony me ha obsequiado una membresía para tomar unas clases ahí, pero veras, yo creo que tu lo necesitas más que yo.
-¿"Ponte bueno"? ¿qué lugar es ese?
-¡El gimnasio!- respondió un Sam entusiasmado.
-Vaya Sam, que manera de subirme el animo, invitándome a un gimnasio, ahora no solo tengo el corazón roto, si no también el ego, me has echo creer que estoy gordo.
-Oh, sabes que no es cierto, si fuera gay amigo, ya te habria invitado a salir. Pero en fin, lo que necesitas es salir, ya sabes, despejarte la mente y bueno, convivir con otra gente.
-Ok, pero... ¿un gimnasio?, ¿enserio?
-Bueno la verdad es que tambien creo que estas gordo- dijo Sam en tono de broma.
KURT
Kurt estaba molesto ese día.
Ya había volteado al revés y al derecho el closet y no encontraba nada decente que ponerse. Se había probado unos veinte conjuntos y ninguno lo dejaba satisfecho, no es que fuera a tener un evento especial, simplemente quería verse bien, verse bien lo hacia sentirse mejor de lo que en realidad estaba.
Esas tres semanas habian sido el infierno. Ver a Blaine le molestaba.
Le dolía.
Blaine le habia dejado, ¿le habia dejado? y con ello le había hecho perder el control de la situación.
Sabia en el fondo que era lo mejor.
Su relación con Adam estaba progresando, además él se fue a Nueva York para superar su pasado, para triunfar y para encontrar una mayor dicha.
Cierto, con Blaine había vivido un romance de ensueño, pero eso era parte del pasado, sabia que nunca podria perdonarle la traición que le hizo. Perdonarle era retroceder, era volver al pasado y a sus dolorosos momentos.
Él enserio tuvo la intención de volver a ser su amigo, y lo había conseguido un tiempo, cuando Blaine estuvo para él en San Valentin, cuando estuvo con él durante el periodo en que su padre tuvo cáncer y durante todo ese tiempo que se habían estado viendo.
Sin embargo Blaine no estaba contento con ello.
Se lo había dejado claro la noche en que canto en el Bills, y era obvio que para el ojimiel estar junto a Kurt implicaba estar de novio, cosa que Kurt no podía prometer, sin importar lo mucho que todavía le amara.
Por eso Kurt estaba molesto, estaba de mal humor desde ese día.
Cuando veia al ojimiel en los pasillos de NYADA, cuando veia como Blaine estaba superándolo a pesar del dolor que aun se leía en sus ojos, y cuando lo veia marcharse cuando él se acercaba, dolía... dolía mucho.
Se daba cuenta de lo enormemente egoísta que era.
Pero no podía ser de otra manera.
Todos esos golpes a lo largo de su vida lo habían vuelto un ser egoísta y triste.
La muerte de su madre, los abusos en el colegio, la respuesta intolerante a su sexualidad, el infarto de su padre, Karofsky, la primera carta de rechazo de NYADA, la traición de Blaine, el cáncer de su padre... todo... es como hubiera nacido sin la posibilidad de ser feliz.
-¿Kurt?- dijo la fastidiosa voz de Rachel mientras entraba a su pieza sin avisar.
-¿¡Que!?- contestó molesto sorprendiendo a la chica.
-Ey tranquilo... yo solo venia a decirte de la fiesta de Megan, ¿iras verdad?
-No se quien es Megan- contesto fríamente.
-Megan, la chica de NYADA, vamos Kurt, está en Las Manzanas de Adam, la chica con la que hemos ido a desayunar un... sin numero de veces.
-Oh, esa Megan... bien Rach, no lo sé, no estoy de animo para salir.
La morena asintio con la cabeza y se atrevio a preguntar.
-¿Quieres hablar de eso?
-¿De que?- contesto Kurt con indiferencia.
-Tu sabes... de... él. Yo solo me sé la versión de Santana, y creo que necesitas hablarlo.
-Esa es toda la versión que existe. Mira Rachel tengo clase y luego mucho trabajo con Isabelle, así que sera mejor que me vaya.
-Bien- contesto Rachel resignada- pero... prometes que lo pensaras.
-¿Que cosa?- dijo Kurt sin entender muy bien a "que" se referia.
-Sobre ir a la fiesta de Megan.
Oh, era eso -Lo pensaré- dijo por pura educación.
BLAINE
Blaine miro el número de la targeta que le habían entregado en recepción al presentarse a solicitar la membresía que le había regalado Sam. Sin lugar a dudas el número del papel y el de la pared coincidían.
-¿Enserio Sam?- dijo para si mismo sin poderse contener- ¿Aerobics?
Sí, alguna vez cuando estaba en McKinley tomo esa clase para tratar de convencer a Sue de que volviera a dirigir a las Cheerios, pero eso no significaba que le gustaría tomar esa clase por muy gay que fuera.
Cuando Sam le dijo que le había matriculado en ese gimnasio pensó que sería para alguna clase de pesas, o box, o algo por el estilo. Pero claro, era Sam, y no debía olvidar que esa membresía originalmente era suya.
Y Sam seguramente había elegido esa clase para poder estar rodeado de chicas en leotardos pegaditos.
-Pff... - Blaine suspiró.
Nuevamente se sentía como la vez que que Sam lo llevo a ver a chicas desnudarse para subirle el animo.
Apreciaba las buenas intenciones de su amigo, pero definitivamente no parecía dar en el clavo en ningún momento.
Entro al salón y en el interior ya estaban unas cinco chicas que lo miraron coquetas al entrar.
Blaine era consciente de la reacción que provocaba en las mujeres.
Desde siempre había recibido miradas sugestivas y provocativas, las cuales siempre le habían costado las burlas de Kurt.
Él hecho de ser visto como un bocadillo por las chicas lejos de halagarlo le resultaba fastidioso, así que suspiro muy a su pesar mientras se colocaba en un rincón y se sentaba en el piso a mirar su celular sin saber muy bien que otra cosa hacer.
De pronto unas piernas largas y musculosas, definitivamente no femeninas, se colocaron frente a él mientras su dueño decía con voz divertida.
-Vaya vaya... dichosos los ojos que te ven Blaine Anderson...
Blaine reconoció la voz al instante pero aun así subió la cabeza para encontrarse nada mas y nada menos que a Sebastian Smythie.
-¿Sebastian?...- dijo sorprendido- no sabia que estabas en Nueva York.
-Si bueno, fui admitido en la escuela de leyes en la Universidad de Columbia.
-¿Leyes?- pregunto Blaine un tanto asombrado- pensé que que estarías estudiando música o actuación a algo así.
-Si... bueno, no todos los que estuvimos en el coro de la preparatoria quisiéramos estudiar música o actuación Anderson.
-Si claro, lo se, lo se... solo que me sorprende un poco...ejem- se aclaro la garganta- ¿y que haces en este lugar... es decir en "ponte bueno"?- dijo Blaine pronunciando las ultimas palabras en tono bajo, obviando la pena que sentía al mencionar el ridículo nombre del gimnasio.
-Pues... quiero estar más bueno de lo que ya estoy, tu sabes- dijo el castaño ojiverde en tono coqueto- y además, siempre encontre particularmente encantadoras las clases de aerobics... pero, y tu, ¿donde dejaste a la Señorita Hummel?
La mención de Kurt volvió a dolerle al igual que siempre que lo recordaba, lo cual era muy seguido.
-Kurt... él y yo terminamos
-Si bueno eso lo sé... pero creí que seguían viéndose- pregunto ahora un mas interesado Sebastian.
-Oh, bueno, si pero no mucho... quiero decir estamos en la misma escuela y todo eso pero... nos hemos separado bastante- dijo Blaine en tono triste.
-Vaya que soy suertudo- comento Sebastian con un coqueto tono de voz que desconcertó a Blaine nuevamente, pero cuando estaba a punto de decir algo apareció una mujer esbelta de piel oscura y les llamo la atención indicándoles que iba a comenzar la clase.
-O-O-O-
Durante toda la clase Sebastian lanzo miradas provocativas a Blaine, se la paso haciendo movimientos demasiado sugestivos y guiños especialmente dirigidos hacia él.
Esto a Blaine le resulto entre divertido e incomodo.
Divertido porque hacia mucho tiempo que alguien no coqueteaba con él, y fuera quien fuera Sebastian, el tipo estaba realmente guapo.
Incomodo porque esa manera de mirar del Ex Warbler lo ponía nervioso desde el día en que lo conoció en Dalton mientras Los Warblers interpretaban Uptown Girl.
La manera en que se le insinuaba abiertamente era muy intimidante.
-Hey Blaine- lo llamo Sebastian una vez que finalizo la clase.
Blaine se giro hacia donde estaba el ojiverde.
-¿Me preguntaba si me darías tu número?- dijo este último con una sonrrisa que bien podría encandilar a todo Nueva York.
KURT
El castaño se tumbo suspirando en la silla del escritorio que le correspondía en .
Ese día iba particularmente de mal en peor, había terminado vistiéndose con un horrible suéter que quemaría apenas llegara al departamento.
Se había equivocado dos veces en el informe que Isabelle le pidió que llenara sobre la colección de encaje para esa temporada y había estado a punto de derramar café sobre el impecable traje de uno de los directivos de la compañía.
Sabia que toda su mala racha tenia que ver con Blaine.
Con ya no platicar con él como antes.
Era cierto que su amistad se había enfriado y deteriorado enormemente, pero antes cruzaban mas palabras de lo que lo hacían ahora.
Extrañaba las noches con él y el olor de su piel que emanaba a Chocolate.
Cuando terminaron a causa del engaño de Blaine había sufrido mucho. Luego, cuando tomaron su extraña relación de amigos con derechos en San Valentin se había vuelto a sentir un poco más feliz.
Claro, descargaba su coraje con el moreno en cada ocasión en que le hacia el amor, pero no por ello dejaba de quererlo ni un poco, porque Blaine siempre sería el amor de su vida, y estar con él, aunque fuera en esa forma le llenaba en cierta medida el vació que le dejo cuando le confeso lo de su rollo de Ohio.
En ese momento sintió ganas de llamarlo, de hablar con él y decirle cualquier cosa porque extrañaba oír su voz... aunque fuera solo por un momento.
Tomo el teléfono celular y busco con dedos temblorosos su nombre entre la lista de contactos.
Lo encontró y oprimio el botón verde mientras una sensación inquietante comenzaba a bullirle en el estomago y en el pecho.
-¿Kurt?- contestó una voz extrañada después de dos timbrazos.
Esa maravillosa voz que le había robado el aliento tantas veces.
-¿Bueno? ¿Kurt?
¡Maldicion!, en ese momento supo que no tenía ningún pretexto. Intento poner a trabajar a su cerebro pero este parecía estar bloqueado.
-Si... ¿Blaine? yo... pensé que marcaba al numero de Adam- si, lo sabia, de entre todos los pretextos en los que pudo pensar, ese era el peor.
-¿De.. Adam?... no comprendo, siempre supiste de memoria mi teléfono.
-Bueno sí pero... tú y Adam... están continuos en la lista de contactos y... bueno marque rápido y debí pinchar por equivocación tu nombre.
Oficialmente era un estúpido se lo repetía una y otra vez esa voz en su cabeza que siempre le criticaba tan duramente.
-Ah... ya, ya veo, entonces será mejor que cortemos para que puedas llamarle.
¿Acaso Blaine estaba terminando la llamada que tanto le había costado hacer?, era cierto, no tenia derecho de llamarlo para soltarle una historia burda, pero ¿acaso no podía Blaine solo decir otra cosa que terminar la llamada?.
-Si... no, esta bien, yo mejor se lo diré en persona, lo veré este noche, tendremos una cena y luego quizá me quede en su casa, asi que habra tiempo de sobra- ¿porque estaba diciéndole a Blaine todas esas cosas que ni siquiera eran verdad?, lo supo, era el despecho que vivía constante dentro de él y lo hacia hablar de esa manera.
-Oh... pues, exito con eso Kurt, debo colgar- dijo Blaine en un tono molesto.
-¡Eh, Blaine! ¿iras a la fiesta de Megan?
-Ahh... ¿Que?
-Si, Megan, la de tercero... la chica menuda con la que hemos ido a almorzar.
-Kurt sé muy bien quien es Megan.
-Oh bien, pues... ¿iras?... -en verdad esa era la peor conversación telefónica que había sostenido en toda su vida.
-No lo sé Kurt, no me han invitado...
-Oh, es libre, es decir, no necesitas invitación, se ha corrido el rumor que puede ir quien sea.
-Espera Kurt, ¿quieres que vaya contigo a esa fiesta?- la voz de Blaine cambio su tono a esperanzado al hacer esta pregunta.
Kurt se maldijo a si mismo por lo que contesto a continuación.
-Oh, claro que no... iré con Adam.
Un silencio incomodo se instalo entre los dos mientras Kurt pensaba que cosa decir para romper el hielo.
-Oh, vale Kurt debo irme.
Dicho esto la llamada se corto mientras Kurt deseaba con todas sus fuerzas darse de golpes contra la madera del escritorio.
BLAINE
El muchacho de ojos miel tuvo deseos de aventar el teléfono celular lo más lejos posible.
¿Porque Kurt lo había llamado? ¿Para restregarle su relación con Adam? Como si no fuera suficiente con los arrumacos que se daban en NYADA.
Blaine quiso gritar molesto, en verdad Kurt no dejaba de sorprenderlo.
Esa maldad en él lo volvía un ser distinto del dulce chico del que se enamoro. Y sin embargo aun seguía enamorado de él.
Se maldijo por eso apretando con fuerza el aparato del que recientemente habían salido las palabras de Kurt cargadas de veneno.
Tuvo el impulso una vez mas de golpear el teléfono contra la pared y disfrutar de la visión de contemplarlo convertido en pedazos.
Pero no lo hizo... no.
En vez de eso busco en su agenda de contactos un número recientemente agregado y marco.
-¿Pensé que te demorarías más en llamarme guapo?- dijo la característica voz de Sebastian del otro lado de la linea.
-Sebastian, te llamaba porque quisiera invitarte a una fiesta...