AMANDOTE
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UNA SERIE DE EVENTOS DESAFORTUNADOS Previous Chapter Next Chapter Story
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AMANDOTE: UNA SERIE DE EVENTOS DESAFORTUNADOS


T - Words: 7,150 - Last Updated: Jun 08, 2013
Story: Closed - Chapters: 11/? - Created: Jun 08, 2013 - Updated: Jun 08, 2013
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Author's Notes: PARTICUARMENTE ES MI CAPITULO FAVORITO... PARA MI ES MUY ESPECIAL YA QUE EN BASE A ÉL DESARROLLE MI HISTORIAESPERO QUE DISFRUTEN LEYENDO TANTO COMO YO DISFRUTE ESCRIBIRLO... :D

CAPITULO 10

"Algún día... en cualquier parte, en cualquier

lugar, indefectiblemente te encontrarás a ti

mismo... y esa, solo esa, puede ser la más feliz,

o la más amarga de tus horas..."

PABLO NERUDA

UNA SERIE DE EVENTOS DESAFORTUNADOS

BLAINE

-Tú eres un chico maravilloso Seb- empezó el pelinegro con voz tranquila- ¡y mira que lo digo a pesar de que casi me dejas ciego!- Sebastian sonrío ante la mención de aquel evento del pasado- así que- dijo Blaine con voz nerviosa- yo creo que el tiempo que llevamos saliendo, aunque poco, es suficiente para mi...

En el rostro de Sebastian se dibujó una enorme sonrisa de anticipación.

-¿Entonces... lo que quieres decir es...?- presionó el ojiverde.

-Entonces lo que quiero decir es que a mí enserio me gustaría cubrir el puesto vacante y ser tu novio- dijo el pelinegro sonriendo al tiempo que intentaba convencerse a sí mismo de que estaba tomando la decisión correcta.

KURT

Había pasado una semana desde que Adam lo había dejado, y aunque lo saludaba amablemente en los ensayos de Las Manzanas de Adam, desde que rompieron su relación, el rubio no había vuelto a acercarse al castaño.

Ese día el ojiazul se levanto temprano de la cama, hizo un poco de ejercicio con los vídeos de Pilates que él y Rachel habían adquirido mancomunadamente al poco tiempo de mudarse a vivir juntos.

Después de eso se dio una ducha siguiendo en regla su tratamiento de belleza.

Kurt pudo estar los últimos días deprimido pensando en lo horrible de su situación con Blaine y en la pérdida de Adam, quien a fin de cuentas era una ancla que le otorgaba seguridad.

Sin embargo ese día llegaba Cassie de Boston y se llevaría a cabo el enfrentamiento entre él y Blaine para conseguir el puesto de bailarín.

El hecho de poder ganar le emocionaba en serio al castaño.

La posibilidad de presentarse oficialmente en Broadway sería la materialización de uno de sus mayores sueños.

Así que desde que despertó esa mañana, decidió ser optimista por ese día.

Por que a la gente optimista le iba bien.

Y el tenía los elementos necesarios para ganar esa competencia.

La noche anterior ensayo tantas veces el baile que montó con Santana que se sentía completamente seguro de sí mismo.

Y no es que Kurt fuera supersticioso, pero había decidido usar su camisa Marc Jacobs de la suerte y se sentía poderoso con ella, porque si la llevaba a juego con sus pantalones grises que lo hacían lucir como todo un supermodelo, nada podría salir mal ¿cierto?

PRIMER EVENTO (KURT)

El castaño estaba por salir de la casa cuando su celular sonó.

-¿Hola?- contestó con prisa.

-¡Muchacho! ¿estas en clase?- dijo la voz de Burt Hummel.

-¡Hey papa!- dijo Kurt mientras salía del departamento- Mmm no, voy hasta la tarde, ahora mismo me dirijo al trabajo.

-Vale chico- dijo su padre en un extraño tono que no paso desapercibido para el ojiazul-solo llamaba para saber si estabas bien.

-Si, lo estoy...-dijo Kurt mientras bajaba las escaleras del complejo departamental- ¿tú estas bien papa?

-¿Yo? ¡Claro chico! ¿porqué no habría de estarlo?- contestó un nervioso Burt Hummel.

"¡Cariño! ¡el Doctor Morris nos espera a las nueve en punto!"Se escuchó la voz lejana de Carole.

En ese momento Kurt tuvo un mal presentimiento, el Doctor Morris era quien había tratado a su padre cuando le diagnosticaron el cáncer de próstata, ¿por que razón Burt y Carole irían a verlo ese día?

-Papa que sucede- dijo Kurt escabulléndose en un rincón de la calle para escuchar mejor debido al bullicio de la ciudad- ¿por que iras a ver al Doctor Morris? ¿Te encuentras bien?

Burt guardó silencio y Kurt supo que su padre estaba pensando una excusa que decirle.

-¡Si Kurt! Yo solo...

-¿Qué ocurre papa?- preguntó esta vez el ojiazul con voz firme.

-Fui a la revisión mensual el viernes, ya sabes-comenzó narrando Burt-encontraron una mancha en la radiografía... no saben que es... el doctor dice que puede tratarse de una lividez normal... pero...

-¿Pero que papa?- preguntó el castaño con voz temerosa y desesperada por la incapacidad de su padre para ir al grano.

-Pero también podría significar que el cáncer volvió.

En ese momento Kurt sintió nuevamente que el cielo se le venía encima.

La posibilidad de perder a su padre volvía a estar presente en forma de amenaza, y él definitivamente, no estaba preparado para afrontarlo... nunca lo estaría.

-Pp..pero- comenzó el chico con voz quebrada- el Doctor dijo la última vez que estabas perfectamente sano y que no había nada que temer y...

-¡Cálmate Kurt!- interrumpió su padre-hey- dijo suavemente- no hay nada malo confirmado ¿sí?, puede ser solo un tontería, ¡es lo más probable hijo!,sólo veré al doctor Morris para asegurarme de que todo está bien.

A Kurt no lo alivió el comentario de su padre, sabía que Burt solamente buscaba reconfortarlo... ¿ y que si había vuelto el cáncer? ¿y qué si esta vez perdía a su padre para siempre?, la sola idea le parecía espantosa.

-Promete que me avisaras en cuanto sepas algo- dijo el chico en tono de advertencia al hombre mayor.

-Lo prometo muchacho- dijo el hombre mayor sintiéndose un niño regañado-ahora debo irme.

-¿¡Papa!?- dijo Kurt reteniendolo- ¡Te amo!- finalizó el ojiazul temiendo no tener tiempo suficiente para decirle esas palabras a su padre.

-Yo también te amo hijo.

SEGUNDO EVENTO (KURT)

El castaño paso de largo la recepción, la oficina de Isabelle y a todas las personas que se quedaron mirándolo extrañados del semblante que llevaba el ojiazul ese día.

Kurt no tuvo cabeza para detenerse a saludar a nadie, ni siquiera se dio cuenta del trayecto que sus pies seguían y caminó por instinto.

Cuando llegó a su humilde privado en el rincón del área de diseño se desplomo sobre su silla móvil mientras una nube de pensamientos le saturaban la mente impidiéndole pensar con claridad.

No podía evitar sentir temor por la noticia recientemente conocida sobre la posibilidad de que a su padre le hubiera vuelto el cáncer.

Kurt empezó a jugar obsesivamente con la cinta adhesiva que tomó del primer cajón de su escritorio y sin darse cuenta, en poco tiempo hubo deshecho el rollo logrando que una enorme cantidad de plástico con pegamento estuviera adherido a la base del escritorio, sus dedos y una pequeña porción de su camisa Marc Jacobs favorita.

El ojiazul comenzó a recoger el desastre en su lugar de trabajo cuando sintió una mirada estudiándolo con detenimiento.

-Isabelle...- dijo el chico enderezándose en su lugar y sintiéndose repentinamente estúpido por estar atrapado en el lío que sus dedos intranquilos habían maquinado.

-Parece que tienes problemas- dijo la mujer sonriendo mientras le señalaba con el dedo la tragedia enmarañada de cinta adhesiva.

-Yo eh... ansiedad- terminó confesando el castaño.

Isabelle se sentó frente a él y le sonrío nuevamente al tiempo que preguntaba.

-¿Cómo estas Kurt?

El castaño le devolvió la sonrisa con sus labios, pero no pudo responder de igual manera con sus ojos.

-De maravilla- mintió mientras lograba formar una bolita con la cinta para después desecharla en la basura.

Isabelle lo estudio intensamente y Kurt pudo percibir como esa mirada quería desvelar su verdadero estado de animo.

-No creo que estés bien Kurt- dijo su mentora amablemente- estos días he estado observándote, pareces distraído y triste todo el tiempo- la mujer hizo una pausa- he recibido muchas quejas Kurt.

El castaño sintió el peso de la vergüenza en ese momento. Nunca en toda su vida nadie se había quejado de él en lo referente al trabajo o proyectos escolares.

-Yo...- comenzó a decir el ojiazul- he tenido unos días difíciles, pero en serio estoy apenado por no haber dado de mi lo suficiente y créeme que voy a corregir eso y...- dijo Kurt atropelladamente hasta que fue interrumpido.

-No hace falta que lo prometas- dijo la mujer sonriendo dulcemente- yo te creo- hizo una pausa- pero debo prescindir de tu trabajo por un tiempo.

El castaño sintió como una incomoda y fría sensación lo recorría del estomago a la garganta.

-Veras Kurt- continúo la rubia- si por mi fuera te diría que no habría problema, que podríamos hacer borrón y cuenta nueva... pero los directivos me presionan y yo ademas estoy convencida que tú necesitas un tiempo lejos del estrés y de todo el caos de este lugar.

El ojiazul bajo la vista entristecido, sintiéndose avergonzado y molesto consigo mismo por perder la oportunidad de seguir prestando su trabajo de pasante en un lugar que lo hacia sentir completamente orgulloso.

-¿Me...- comenzó el castaño con voz temerosa- m.. me estas despidiendo?- preguntó por fin.

Isabelle clavo su mirada azul en la del chico y sonrío.

-No Kurt, no te estoy despidiendo- dijo suavemente- te estoy dando la oportunidad de poner en regla tu vida y descansar... cuando lo hayas hecho y estés bien en su totalidad, siempre puedes regresar...- finalizó la mujer con una sabiduría en su voz que hizo sentir aún más culpable al chico por desperdiciar la oportunidad de trabajar con esa maravillosa persona.

Isabelle sonrío por última vez en un intento de confortar al chico como queriéndole decir que esa decisión era lo mejor para él, y que no estaba siendo despedido, si no que le estaban otorgando unas vacaciones necesarias e indefinidas.

De cualquier modo, el ojiazul no pudo sentirse mejor, porque aquello sonaba como un despido, y él en verdad creía que estaba viendo marchar una de las que pudo ser su mejor opción laboral en la vida.

TERCER EVENTO (KURT)

El castaño llegó a su casa sintiendo un dolor en el pecho expandirse por toda su región torácica.

Sentía muchas ganas de llorar, pero al parecer sufría de un bloqueo emocional, ya que las gotas saladas se resistían a salir de sus ojos.

No podía dejar de pensar en lo de su padre y no tenía manera de distraerse, pues había perdido el trabajo en .

Cuando estuvo en su habitación, se lanzo sobre la cama frustrado y con las manos sosteniendo su cabeza.

Recordó que las clases en NYADA eran solventadas por su padre y por su trabajo con Isabelle.

¿Ahora qué haría?

No podía exigir a su padre más dinero. Era obvio que no estaba apto para recibir más preocupaciones... y si es que estaba nuevamente enfermo, de ningún modo podría pedirle dinero, pues era consciente de los gastos que implicaban los tratamientos y las medicinas... en el mejor de los casos, claro está.

El ojiazul se removió incomodo sobre su colchón tantas veces que termino arrugando su camisa Marc Jacobs favorita... sin embargo eso no le importo ya que tenía preocupaciones más importantes en mente.

En ese momento, entro Rachel a su pieza con un sobre cerrado en la mano.

-Hey Kurt- saludó la morena dulcemente.

El castaño se sentó y le sonrío intentando parecer creíble.

Sin embargo la chica pudo notar que su amigo definitivamente no estaba en sus mejores condiciones.

-Hey Rach- dijo el ojiazul al tiempo que le hacia una seña a la morena para que se sentara a su lado.

Rachel lo hizo, y suavemente dijo.

-La directora Tibideaux me pidió que te entregará esto- dijo la chica al tiempo que ponía en las manos del castaño el sobre cerrado.

Kurt miro el papel blanco con curiosidad, sin saber que podría significar aquello.

Rachel se puso de pie.

-Escucha Kurt, debo a ir a los ensayos de Funny Girl... pero te llamaré para que me cuentes de que trata.

El ojiazul asintió y la chica salió de la habitación.

Kurt estudio el sobre con curiosidad, por alguna razón el hecho de abrirlo le daba cierta desconfianza, pues ese día estaba saliendo particularmente mal.

Sin embargo de nada serviría postergar las cosas, así que suspirando fuertemente, los pálidos dedos del castaño rompieron el sello del sobre y lo abrieron.

"Estimado Señor Hummel:

Lamento informarle que tengo varios reportes suyos por parte del señor Peters, su profesor de la asignatura de composición, al parecer usted ha estado faltando a su clase las últimas cuatro semanas, por lo que de acuerdo a las reglas de NYADA usted ha reprobado la materia.

Le aviso con la intención de invitarle a que se ponga en contacto de inmediato con el señor Peters e intenten juntos buscar una solución a dicho problema, pues de lo contrario Señor Hummel, me veré en la penosa necesidad de cancelar su matricula por un semestre ya que el reglamento de NYADA a la letra dice: "SI UN ALUMNO LLEGARÉ A REPROBAR UNA MATERIA BÁSICA DURANTE SU ESTANCIA EN LA INSTITUCIÓN, NO HABRÁ POSIBILIDAD DE RECUPERACIÓN EXTRAORDINARIA Y EL ALUMNO SERÁ DADO DE BAJA POR UN SEMESTRE, HACIÉNDOLE DE SU CONOCIMIENTO QUE EN DADO CASO DE QUE VOLVIERE A INGRESAR PASADO EL TIEMPO DEL PLAZO ESTABLECIDO, EL ALUMNO DEBERÁ CURSAR DE NUEVA CUENTA LA MATERIA Y ACTUALIZARSE EN LOS PROGRAMAS Y CURSOS INCORPORADOS DURANTE EL TIEMPO EN QUE EL ALUMNO ESTUVIERE DADO DE BAJA TEMPORAL, AUN Y CUANDO DICHOS CURSOS Y PROGRAMAS NO EXISTIEREN EN EL TIEMPO DE INSCRIPCIÓN DEL ALUMNO...

Como verá Señor Hummel, usted podría perder un semestre, y tendría que repetir la materia si renovara su inscripción así como demás cursos que se integren.

Un saludo cordial.

Sin más por el momento...
CARMEN TIBIDEAUX
DIRECTORA DE NYADA"

Una vez que termino de leer, el castaño tuvo deseos de enterrar su cabeza en cualquier sitio y no volver a salir nunca de ahí.

No podía creer que en un solo día hubiera perdido su trabajo y estuviera peligrando de perder también la posibilidad de estudiar en NYADA... una posibilidad que había sufrido mucho en conseguir.

En ese momento los deseos de Kurt de llorar se incrementaron, pero nuevamente no hubo lagrimas que salieran de sus orbes.

Deseo tanto poder tener a alguien que lo abrazara, que le diera suaves palmadas en la espalda y le dijera que todo estaría bien.

Deseo tanto que esa persona fuera Blaine.

Ahora solo tenía una motivación ese día... solo había algo que le podría salvar de la espantosa mala racha... Y eso era Broadway.

BLAINE

El ojimiel estaba empacando su atuendo para la presentación de ese día, cuando unos largos y fuertes brazos pasaron por su pecho abrazándolo con cariño.

Sebastian se acerco provocadoramente a su cuello y lo beso para después darle un pequeño y ligero mordisco.

Blaine gimió con placer ante el atrevimiento del ojiverde, pero se aparto suavemente.

-Debo terminar esto Seb- dijo en tono divertido.

El ojiverde rezongó ante la pérdida de contacto, pero después se echo sobre la cama mientras comenzaba a desabotonar su camisa con el suave ritmo de una música muda que sólo existía en su imaginación.

Blaine frunció el ceño con burla y luego dijo.

-Hablo en serio Seb.

El castaño se incorporo rindiéndose finalmente.

-¡Que aburrido Anderson!... y dime- preguntó con seriedad- ¿puedo acaso acompañar a mi hermoso novio y aplaudirle como un idiota enamorado por el número que presentará, por muy ridículo que este sea?

El ojimiel no pudo evitar sonreír y negar con la cabeza.

-¡Más te vale que lo hagas Smythie!... y no te atrevas a volver a decir que mi número será ridículo- dijo Blaine entre risas acercándose al ojiverde y tomándole los labios con los suyos mientras pasaba sus dedos por el suave cabello de Sebastian.

CUARTO EVENTO (KURT)

El ojiazul llegó apresurado a NYADA dándose cuenta de lo tarde que era.

Había estado tan perdido en sus pensamientos y sentimientos de autocompasión que no reparo en el hecho de que el tiempo pasaba volando, y cuando menos lo creyó, la hora para la presentación estaba muy cerca.

Entro corriendo a los pasillos de NYADA sintiéndose estúpido por no haber preparado algún atuendo decente con el que presentar su número.

Su único consuelo era que llevaba su camisa de la suerte Marc Jacobs además de que logró tomar en último momento de su clóset aquellos pantalones dorados con los que presentará The boy next door cuando Carmen Tibidoux visitó McKinley para su prueba de admisión.

-O-O-O-

El castaño abrió las puertas del aula de baile de Cassie sin lograr impedir el estruendoso ruido que se originó por su brusca llegada.

Adentro, todos los alumnos de la clase estaban reunidos, quienes lo voltearon a ver curiosos cuando entrego al encargado de la música el disco que contenía la glamourosa canción que había estado ensayando con Santana las últimas cuatro semanas.

Kurt caminó con paso seguro y decidido entre los demás alumnos, y entonces se detuvo en seco al ver a Blaine, quien lucía especialmente hermoso ese día.

Llevaba unos pantalones de vestir negros y ajustados, los cuales tenían unas delgadas lineas blancas por todo lo largo, mismos que acompañaba con una camisa roja pegada al cuerpo y sobre esta un elegante chaleco a juego con los pantalones.

El pelinegro había delineado de color negro la linea baja de sus ojos, lo que lo hacía lucir salvaje y arrasadoramente sexy.

Blaine se volteo a mirarlo y Kurt pudo notar el asomo de un brillo en sus ojos, sin embargo el brillo pronto se apago y la mirada del pelinegro se convirtió en indiferencia... y sí... al castaño le dolió.

Kurt vio a Cassie entre la gente con un vestido rojo a juego con sus labios mientras una escandalosa flor del mismo tono le sujetaba en moño el cabello.

El castaño miró a Cassie y luego a Blaine, y después repitió la acción a la inversa. Le llevo dos segundos comprender de que se trataba.

Cassie bailaría con Blaine.

Y Cassie era muy buena en lo que hacía... y Blaine siempre había sido mejor bailando que él.

De pronto el castaño ya no se sintió tan seguro de sí mismo.

Y no pudo ignorar el sabor amargo a traición por parte de su profesora por acceder a bailar con Blaine rompiendo la imparcialidad entre ellos, así como el dolor en su pecho a causa del mismo hecho por parte de Blaine.

Kurt sabía que sí Blaine había pedido a Cassie ser su compañera de baile era porque iría con todo esa noche y no le importaba pasar sobre Kurt para lograrlo.

El castaño quiso sentirse furioso, pero no lo hizo, de alguna manera la acción del ojimiel lejos de enfurecerlo, le dolía.

-O-O-O-

El chico de ojos azules esperaba nervioso a que los técnicos del sonido y la música terminaran de instalar sus aparatos.

En todo ese tiempo él miro a Blaine con tristeza, sin poder dejar de hacerlo, pero el pelinegro no correspondió a ninguna mirada suya.

El ojiazul optó por dejar de mirar tan intensamente a Blaine, pues de hacerlo se vería ridículo y acosador.

¡Pero es que Blaine se veía de ensueño ese día!

Decidió ignorar sus pensamientos desesperados y se acerco a una delgada y menuda chica de cabello rubio cenizo que estaba sentada sola en una esquina del salón de baile.

-Lindsay...- dijo Kurt sonriendo amablemente.

-Hola Kurt- contestó la chica devolviendo la sonrisa.

-Escucha Lindsay- comenzó el castaño- yo... quería disculparme por el día en que fui un completo bruto contigo- dijo el ojiazul apenado.

La chica sonrío con tristeza al tiempo que decía.

-Esta bien Kurt, después de todo tenías razón... soy muy torpe- dijo la joven bajando la mirada.

El ojiazul se sentó a su lado y le dijo con voz pausada.

-No lo eres Lindsay... solo lo has creído por toda la gente insensible que te lo ha dicho, incluyéndome- agrego el chico con mirada apenada- pero no lo eres... nunca pienses que eres inferior a alguien... solo porque la gente se ha encargado de resaltar tus defectos.

La chica volteo a ver a Kurt extrañada y sonrió tímidamente.

-Yo quiero que tu ganes Kurt- dijo con seriedad.

-¿Aún y cuando te llame torpe y estúpida frente a todos?- preguntó el castaño sintiendo el peso de la culpa por esa acción.

-Así es- dijo Lindsay asintiendo con la cabeza con decisión- porque sé que en el fondo tú no querías decirlo... además- continuo acercándose al chico para susurrarle- he visto como te esfuerzas... cuando crees que nadie te mira puedo observar que te empeñas el doble que toda la clase para sacar adelante los ejercicios.

Kurt la miró intrigado y la chica continua al ver que el castaño no dice nada.

-Por ejemplo Blaine- dice la rubia señalando al ojimiel con la cabeza- él baila bien sin necesidad de que se efuerce, él probablemente nació bailando- Kurt sonrió ante la idea de un pequeño Blaine bailando desde bebe-... pero tú... ¡y no quiero decir que no bailes bien!- se apresuro a aclarar la chica- tú deberás haces un especial esfuerzo y tu trabajo es mucho mayor para lograrlo.

El castaño miró a la joven con asombro y se sintió como un ímbecil por haberla catalogado tiempo atrás como una tonta, cuando en realidad era una chica muy lista...

-Yo sé lo que es esforzarse el doble Kurt- dijo Lindsay clavando su mirada café en la azulina- toda mi vida he tenido que esforzarme el doble que los demás para que la gente reconozca lo que hago.

El castaño se sintió vulnerable y expuesto ante esas palabras... porque por primera vez en su vida comprendía porque sentía aquella envidia inusual hacia todos los que simbolizaban competencia para él... Rachel, Blaine, Santana, incluso Brittany cuando quedo presidenta, y por primera vez no se sintió celoso de ellos, porque él solamente estaba resentido ya que toda su vida vivió esforzándose demasiado y en una proporción mayor para poder tener una pequeña parte de reconocimiento.

QUINTO EVENTO (KURT)

-¡Hummel!... ¡Anderson!- dijo Cassie logrando que ambos chicos se acercaran- ¿Cara o Cruz?- pregunto la mujer.

-Cruz- dijo Blaine.

-Cara- acepto Kurt.

La rubia lanzo al aire la moneda para luego capturarla entre sus manos y descubrir la respuesta del azar.

-Cruz- Blaine... tu vas primero.

Kurt se dirigió a su lugar donde Santana acabada de llegar lo esperaba emocionada levantando silenciosamente sus pulgares en apoyo.

El ojiazul siguió a Blaine con la mirada al tiempo que Sebastian Smythie entraba a la sala con un hermoso arreglo floral de rosas rojas y sonriendo decía al ojimiel:

"Buena suerte cariño"

Kurt no tenía que ser un genio para comprender el significado de esas palabras.

Sebastian Smythie con un ramo de rosas rojas llamando a Blaine cariño solo podía significar que ellos tenían una relación.

Y como por arte del filo de una poderosa espada, el corazón de Kurt se fracciono en mil pedacitos.

SEXTO EVENTO (KURT)

-¡Bien!- gritó Cassie cuando Blaine le levantó un pulgar hacia arriba en señal de que estaba listo- ¡Comencemos!

Las notas de la dramática música de tango comenzaron a sonar al tiempo que Blaine miraba majestuosamente a la rubia caminar provocadoramente por toda la pista.

Kurt supo que estaba perdido al reconocer el "Tango de Roxanne", usado en Moulin Rouge... una de sus películas favoritas mientras estuvo de novio con Blaine.

ROXANNE
YOU DON´T HAVE TO PUT ON THE RED LIGHT
THOSE DAYS ARE OVER
YOU DON´T HAVE TO SELL YOUR BODY TO THE NIGHT
(ROXANNE
NO TIENES QUE PONERTE EN LA LUZ ROJA
ESOS DÍAS SE HAN TERMINADO
NO TIENES QUE VENDER TU CUERPO A LA NOCHE)

Blaine se unió a Cassie en un abrazo dramático y desesperado mientras los pies de ambos sacaban fuego del piso y calaban con rudeza en el alma de los espectadores.

ROXANNE
YOU DON´T HAVE TO WEAR THAT DRESS TONIGHT
WALK THE STREETS FOR MONEY
YOU DON´T CARE IF IT´S WRONG OR IF IT´S RIGHT
(ROXANNE
NO TIENES QUE PONERTE ESE VESTIDO POR LA NOCHE
CAMINAR LAS CALLES POR DINERO
NO TE IMPORTA SI ESTÁ MAL O SI ESTÁ BIEN)

La maestría con la que Blaine y Cassie se movían alrededor de la pista hacía lucir ridícula lo que sería su presentación para ese noche.

Él había hecho un arduo trabajo con Santana para ese día, pero el resultado de ese esfuerzo nunca podría compararse con el arte que sucedía frente a sus ojos en forma de una obra maestra.

ROXANNE
YOU DON´T HAVE TO PUT ON THE RED LIGHT
(ROXANNE
NO TIENES QUE PONERTE EN LA LUZ ROJA)

Kurt comenzó a sentirse mareado a medida que Blaine tomaba en fuertes agarres a Cassie y la dirigía en un baile que escupía rabia, y celos, y enojo y daños y dolor... mucho dolor.

Y Kurt se detuvo a pensar que estaba cansado de pelear con Blaine por un hecho del pasado...

Y Kurt se detuvo al comprender que estaba harto de la rabia, y de los celos y del enojo y del daño y del dolor de esos meses.

I LOVED YOU SINCE I KNEW YOU
I WOULDN´T TALK DOWN TO YOU
I HAVE TO TELL YOU JUST HOW I FEEL
I WON´T SHARE YOU WITH ANOTHER BOY
I KNOW MY MIND IS MADE UP
SO PUT AWAY YOUR MAKE UP
TOLD YOU ONCE I WON´T TELL YOU AGAIN
IT´S A BAD WAY
(TE AMÉ DESDE QUE TE CONOCÍ
NO HABRÍA HABLADO CONTIGO
TENGO QUE DECIRTE SIMPLEMENTE CÓMO ME SIENTO
NO TE COMPARTIRÉ CON OTRO CHICO
SÉ QUE MI MENTE ES FICTICIA
ASÍ QUE GUARDA TU MAQUILLAJE
TE LO DIJE UNA VEZ, NO TE LO DIRÉ DE NUEVO
ES UN MAL CAMINO)

Blaine elevaba en el aire a la mujer y la miraba con odio y con dolor fingido mientras representaban a la perfección el trasfondo la historia de esa canción.

Kurt por su parte, tuvo deseos de llorar y de gritar al mismo tiempo.

Porque había estado tan centrado en su dolor y en su coraje que nunca vio la manera en que destruía a Blaine... y después de tanto tiempo comprendía de a poco que el daño hecho al ojimiel era de nula reparación... y que probablemente el pelinegro nunca pudiera perdonarlo por eso...

Porque Kurt se daba cuenta que había destruido todo.

Y que había roto todas las esperanzas.

Y que ni siquiera sería capaz de volver a tener a su mejor amigo.

ROXANNE
YOU DON´T HAVE TO PUT ON THE RED LIGHT
ROXANNE
YOU DON´T HAVE TO PUT ON THE RED LIGHT
(ROXANNE
NO TIENES QUE PONERTE EN LA LUZ ROJA
ROXANNE
NO TIENES QUE PONERTE EN LA LUZ ROJA)

La canción termino con Cassie en un salto magistral sostenida por los fuertes brazos de Blaine mientras el pelinegro con elegancia jalaba de ella acercándola con rudeza a centímetros de su rostro.

El grupo de personas ahí reunidas rompieron en aplausos y ovaciones mientras entusiasmados gritaban y silbaban de pura emoción.

Kurt aplaudió con sinceridad sintiéndose derrotado.

Blaine corrió emocionado y abrazo a Sebastian.

El castaño supo que no había nada que él pudiera hacer para ganar ese enfrentamiento.

Blaine puso el alma en esa pista y él no iba siquiera a intentar contaminar con su número la presentación del ojimiel.

Y Kurt se aliso su ya muy deshecha camisa favorita Marc Jacobs, y bajo la mirada mientras comprendía que aunque Broadway era su sueño, él no iba a buscar conseguirlo de esa manera... él no iba a seguir luchando contra Blaine en una guerra sin beneficios por un puesto de bailarín que ni siquiera merecía... y que ni siquiera había deseado en un principio.

Porque cuando Cassie les pregunto quien querría ser su bailarín, nadie dijo nada... únicamente Blaine, porque Blaine amaba bailar... y entonces él castaño se había apuntado para pelear por el papel sólo porque no quería que Blaine lo tuviera... no porque él realmente lo deseara.

Egoistamente Kurt decidió enfrentar a Blaine porque deseaba vencerlo, y al vencerlo verlo herido... porque Kurt estaba tan lastimado y tan sumido en su propio dolor, que su único consuelo era ver al ojimiel sufriendo en una proporción mayor a él mismo.

Pero Kurt estaba cansado de su egoísmo...

Y no iba a intentar arrebatarle a Blaine un lugar que el ojimiel se había ganado...

-Tu turno Kurt- dijo Cassie alejándolo de sus pensamientos.

El castaño alzo la vista y notó que todos lo veían esperando que tomara su lugar en el centro de la pista de baile.

-Yo no voy a presentarme esta noche Cassie- dijo resignado notando que Blaine fruncía el ceño mientras lo miraba confundido, y Cassie y Santana mostraban una expresión de creer que estaba bromeando.

-¿Disculpa?- dijo su rubia maestra en un tono molesto- Si te retiras y no presentas tú numero esta noche, el papel se lo quedará Blaine.

-Yo estoy bien con eso- finalizó el ojiazul al tiempo que tomaba sus cosas y salía del aula de baile dejando tras de sí a un montón de gente confundida buscando alguna explicación a su comportamiento.

SÉPTIMO EVENTO (KURT)

Apenas salió del salón de baile, el castaño se echo a correr por entre los pasillos de NYADA buscando desesperadamente la salida para desaparecer de ahí lo antes posible.

Cuando lo consiguió su cabeza daba vueltas y ni siquiera el aire puro de esa tarde-noche logro hacerlo sentir mejor.

Kurt camino con prisa por el estacionamiento de NYADA cuando de pronto el fuerte agarre de alguien lo hizo volverse a mirar.

-¡Santana!- dijo el chico reaccionando molesto ante la brusquedad del tacto de la morena.

-¿¡Qué demonios se supone que hiciste allá adentro Hummel!?- dijo la chica enojada mientras señalaba las instalaciones de la escuela.

-Yo... ¡No pude hacerlo sí!... ¡yo nunca quise conseguir ese papel...! yo... ese papel siempre fue de Blaine- termino admitiendo el castaño.

-¿¡Y por eso me hiciste partirme el lomo durante un mes!?, Kurt, ¡descuide mis propias clases por ti! ¡no dormí como debería por desvelarme corrigiendo tus fallas y perfeccionando esa maldita coreografía!... ¡Y tú como todo un cobarde decidiste no presentarla nada mas porque te diste cuenta que nunca quisiste ganar!... ¿¡y donde se supone que queda todo mi maldito esfuerzo!?- gritó la chica sin importarle que toda la gente que se hallaba cerca los mirara.

-Santana... no es eso... Yo lo siento pero...

-¡Pero nada Kurt!- dijo la chica con veneno en la voz- la próxima vez que decidas tirar por la borda una gran oportunidad analiza a quien te llevas de por medio... porque nunca valoraste mi ayuda ni mi esfuerzo y ahora además lo lanzaste a la basura... sabes, hoy no solo perdiste una buena posibilidad de ser alguien... quizá hoy también perdiste una amiga- dijo la morena molesta, soltando a Kurt y dejándolo solo en medio del estacionamiento de NYADA mientras los murmullos de los trenseuntes comenzaban a tomar volumen.

BLAINE

El ojimiel entró al departamento de Sebastian para descubrir que el ojiverde le tenía preparada una elaborada cena romántica.

Sintió alegría de ello, aunque no podía evitar sentirse intrigado por el abandono de Kurt de la competencia y su rápida huida.

-Felicidades Señor Anderson... es usted todo un ganador- le susurró Sebastian al oído mientras se acercaba para besarlo.

El ojimiel sonrió complacido.

-No fui algo así como un ganador- dijo Blaine abrazando Sebastian por la cintura mientras este colocaba sus brazos alrededor del cuello del pelinegro- Gane mas bien por "default" porque sí Kurt no se hubiera rehusado a participar, posiblemente no tendría ese papel en este momento.

Sebastian arrugo el ceño.

-¿Deberás crees que si Hummel hubiera participado hubiera ganado?- preguntó curioso el ojiverde.

-¡Claro!- dijo Blaine de inmediato- ¡Kurt es maravillo...!- Blaine evito completar la frase al notar como un rayo de dolor se dibujaba en los ojos del ojiverde- Kurt... es muy bueno en lo que hace- finalmente completo.

-Basta de hablar de él- dijo Sebastian al tiempo que esparcía pequeños besos por el cuello del castaño- hay muchas otras cosas mejores que hacer.

KURT

El castaño caminaba sin rumbo alguno por las calles de Nueva York en busca de un bar.

Necesitaba alcohol en su sangre en esos momentos para aliviar un poco el dolor de su corazón y bloquear su mente.

Kurt tenía ganas de perderse en una botella de licor por toda la noche para hacer frente a todo el cúmulo de sentimientos, recuerdos pensamientos y reproches que lo torturaban ese día.

Por un momento pensó en ir al Bills, pero desistió de inmediato a sabiendas de que ese lugar era muy concurrido por personas que lo conocían, y Kurt no quería ver ningún rostro familiar por lo que quedaba del día.

Después de mucho andar entre las calles de Nueva York, termino en los angostos callejones de un área de la Gran Manzana que desconocía.

El silencio reinaba en ese lugar y no había ni una sola alma en las calles a la cual pudiera preguntar sobre algún sitio al cual acudir para perderse en la bebida.

Decepcionado de no encontrar nada, el castaño decidió volver a su departamento, pero justo cuando estaba por girar para tomar el camino de regreso, las fluorescentes luces de neón verdes y naranjas de un pequeño lugar de ladrillo rojo vivo le hicieron retroceder.

Ese definitivamente debía ser un bar.

BLAINE

El pelinegro sonrío agradecido al ojiverde mientras brindaban por el logro obtenido ese día.

Estaban sobre el sofá de la sala de Sebastian perdidos en un intercambio de besos con sabor al vino dulce y a la esencia de cada uno.

Blaine entendió lo que Sebastian quería hacer esa noche... el ojiverde estaba particularmente cariñoso y juguetón...

Él también lo quería... pero no dejaba de sentirse extraño cada vez que las inquietas manos del castaño se paseaban peligrosas por las áreas particularmente sensibles de su cuerpo.

La respuesta de su piel al tacto del ojiverde era la correcta... pero por alguna rara razón, el interior de su pecho se resistía a la cercanía del otro cuerpo.

Sin embargo Blaine decidió perderse en la experiencia física mientras Sebastian se abría paso entre su camisa para recorrer la piel desnuda de su torso.

KURT

-Sírveme otra- dijo el castaño al hombre de barba blanca espesa que estaba del otro lado de la barra.

El hombre mayor se limito a obedecer al tiempo que le servía el tercer vaso de esa noche.

El lugar definitivamente no era de los que Kurt frecuentara.

Por dentro volaba el aroma sucio de la humedad y del sudor.

Las mesas estaban vacías en su mayoría, salvo por una que se encontraba ocupada a escasos metros de Kurt.

El castaño no reparo en el mal aspecto de aquel lugar y se decidió a beber hasta terminar con el último centavo que portaba en su billetera.

-O-O-O-

Cuando iba por el quinto vaso, bajo la tétrica luz de aquel bar, el ojiazul miraba con adoración uno de sus más preciados tesoros.

Cuando termino con Blaine después de que éste lo engaño, el castaño en un arranque de orgullo y coraje regreso a Blaine todos los objetos que el pelinegro le obsequio mientras fueron novios, incluidas la fotografías.

Una de esas fotografías que regreso a Blaine, era aquella que Kurt tenía pegada en su casillero cuando estudiaba en McKinley, sobre la cual puso apoyándose con recortes de revistas la palabra "coraje".

Sin embargo, lo que ni Blaine ni nadie sabía, era que nunca fue capaz de deshacerse del todo de esa imagen que para él representaba mucho, pues era el primer recuerdo material que tenía de su primer amor... de su único amor.

Así que antes de regresar a Blaine aquella fotografía, tramposamente y sin que nadie lo supiera, el castaño fue al centro comercial y consiguió que le sacaran una copia en tamaño miniatura de aquella foto.

Desde entonces llevaba la imagen imagen de Blaine en su cartera, justo detrás de la basura publicitaria, pues aunque el pelinegro y él ya no eran nada, Kurt simplemente no podía deshacerse de aquel trozo de papel que llevaba impresa la forma de una de las personas más importantes de su vida.

-O-O-O-

Entonces Kurt se permitió llorar por fin en ese día.

Lloró por su padre y por el temor de descubrir que estaba nuevamente enfermo.

Lloró por el trabajo que ya no tenía y por los sueños que comenzaban a desvanecerse.

Lloró por no tener a Rachel y a Santana en ese momento.

Lloró por las hirientes palabras de su amiga en el estacionamiento de NYADA.

Lloró por Blaine... por que lo había pérdido.

Pudo darse cuenta de eso cuando esa tarde lo miró en repetidas ocasiones y el ojimiel se mostró indiferente todo el tiempo.

Lloro por él... por estar solo... por no tener nada y a nadie cerca... y con dolor extremo sintió cada gruesa gota que bajaba por su rostro de porcelana para descender empapando su camisa favorita de Marc Jacobs.

-O-O-O-

A pesar de su dolor, el ojiazul no fue indiferente a las intensas miradas del único otro chico que se encontraba en el lugar.

Sin embargo, el castaño no estaba de humor para ligar con alguien, así que lo ignoró, y continuo bebiendo y llorando de vez en cuando mientras pensaba en todas las cosas que había perdido a causa de su orgullo y su necedad.

¿Había tenido que pasar todo eso para que él comprendiera que estaba haciendo las cosas mal? ¿Había tenido que perder todo para darse cuenta que nada vale la pena cuando no se conserva lo que se ama?

Kurt no pudo soportarlo más... Sacó su billetera y entrego al cantinero el último billete que le quedaba.

Después salió de aquel lugar que había sido testigo de su dolor y tomó su teléfono celular para marcar un número que ya conocía de memoria.

OCTAVO EVENTO (BLAINE)

El ojimiel estaba perdido en una serie de sensaciones que lo llevaban al cielo mientras, sobre el sofá, un Sebastian cubierto solo por su ropa interior le bajaba con extrema lentitud los pantalones para dejarlo en igualdad de circunstancias.

El pelinegro se dejaba hacer disfrutando de la intimidad de ese momento cuando su teléfono celular comenzó a sonar.

Por un momento decidió ignorarlo, pero después de cinco timbrazos busco con sus manos por el colchón del sillón, encontrando el aparato perdido entre el lío de cojines.

Blaine miró la pantalla y supo que era Kurt.

¿Que hacia Kurt llamándole a esa hora después de un mes completo de no dirigirse la palabra?

Pensó en contestar y eliminar sus dudas, pero no lo hizo.

Porque entonces recordó que el ojiazul solo le llamaba cuando la oscura parte de sí mismo quería alimentarse de más rencor y más daño, y lo usaba a él como el medio propicio para conseguirlo.

-¿Ocurre algo malo?- preguntó Sebastian sin dejar de besar su pecho.

-Nada que valga la pena- sentenció Blaine al tiempo que oprimía la tecla de "ignorar la llamada".

KURT

El castaño se dio por vencido al no ser atendido por el ojimiel.

"Era lógico", pensó... ¿que razón podría tener Blaine para contestar a la llamada de un horrible ser humano como él?

Sin embargo, eran tantas las emociones que tenía y tantas las cosas que quería decir... que antes de rendirse completamente, volvió a marcar el número de Blaine.

Después de siete timbrazos, Kurt pudo escuchar la voz del ojimiel.

"Estas llamando al número de Blaine Anderson... si es importante deja tu mensaje después del Bip, yo me comunico contigo en cuanto lo reciba..."

Biiiiip

-Blaine- comenzó el castaño- sé que seguramente no tengo ninguna clase de derecho o justificación para llamarte... sé que he sido una horrible persona contigo desde que terminamos...-el mundo se detuvo para Kurt al soltar esas palabras- ¡Y yo lo siento tanto Blaine!- hizo una pausa para no permitir que su llanto entorpeciera lo que tenía por decir a continuación- lo siento por no darte la oportunidad de explicar nada... lo siento por hacerte daño mientras tú solo me querías... lo siento por dejarte ir ese día en el Bills cuando me cantaste... pero lo que más siento Blaine, es decirte que no te amaba- su voz se cortó en un violento sollozo pero se repuso al instante- ¡lo siento Blaine! porque de entre todas esas mentiras, decir que no te amo es la más grande... porque nunca he dejado de hacerlo... nunca podría...

Para ese momento el castaño ya no hizo el esfuerzo por contenerse y dejo que las lagrimas fluyeran como ríos al igual que sus palabras.

-Desearía poder regresar el tiempo atrás...-continuo el ojiazul recuperándose un poco- no para impedir que estuvieras con ese chico... si no para darte la oportunidad de hablarlo y solucionarlo... porque yo cegado por mis celos y por mi capacidad para victimizarme, te juzgue tan duramente sin darte siquiera la posibilidad de explicarte. Yo te arruine en muchos sentidos Blaine y me siento un villano por eso...- el castaño hizo nuevamente una pausa para aclarar su voz dañada por el llanto- yo siempre pensé que eras demasiado bueno para mi Blaine... y eso me llevo a vivir temiendo que alguien te arrebatara de mi lado... y sin embargo fui yo quien te lanzo lejos de mi y arruino cualquier posibilidad de perdón tuyo... y ahora estoy convencido que en lo único en lo que no me equivoque fue en creer que en efecto... ¡tú eres demasiado bueno para mi...!... yo..., yo solo quiero que tu sepas lo mucho que significaste en mi vida, lo mucho que significas todavía... quiero que sepas que en ningún momento deje de amarte... quiero con esta llamada disculparme de alguna forma por todo el daño que te hice... y quiero por último decirte que aunque fui frío, y fui un necio y fui un completo idiota... cada vez que estuvimos juntos para mi valió la pena, y para mi significo algo mas allá de lo que pude demostrar... porque siempre que te ame... eso hacía... ¡amarte!... de una retorcida forma... pero yo te amaba Blaine... ¡yo aún te amo...! y aunque sé que ya no te merezco, en verdad te deseo con Él la felicidad que yo no pude darte.

Biiiiippppp

BLAINE

Perdido entre los brazos del ojiverde, Blaine Anderson se entregaba nuevamente a la esperanza de un nuevo amor.

Con ese paso, buscaba borrar las cicatrices de los daños adquiridas por las culpas de amores no correspondidos, de amores dañinos y sentimientos frívolos.

Perdido en aquellos brazos y en aquella habitación que de a poco se empapaba con alientos desesperados y gemidos liberadores, el ojimiel intentaba encontrar aquella paz y aquella pertenencia que desde hace tiempo le hacia falta.

NOVENO EVENTO (KURT)

El castaño guardó su móvil en el pantalón mientras que aún con lagrimas en los ojos miraba por aquellas calles desconocidas en busca de algún taxi que lo llevara al departamento.

Al no ver ninguno, el ojiazul pensó en volver al bar a preguntar al cantinero donde podría conseguir uno.

Sin embargo, apenas dio la vuelta cuando la punta de una navaja le acaricio peligrosamente el estomago mientras el misterioso chico que había visto en el bar mirándolo le decía.

-Ni un paso en falso niño bonito, más te vale no hacer ningún ruido y entregarme todas tus pertenencias.

Por alguna razón, el castaño no tuvo miedo... posiblemente debido a que ese día había ido tan mal mal que ya nada le sorprendía.

-No llevo nada que valga la pena- dijo Kurt sinceramente.

-¿Y crees que voy a tragarme eso?- soltó el joven repentinamente nervioso y enojado- no soy tonto, y sé que tan solo la camisa que llevas puesta vale una buena pasta.

Kurt entrego su teléfono celular al chico.

-¡La billetera!- dijo desesperado el joven mientras miraba hacia todos lados temiendo ser descubierto.

Kurt saco el artículo de su pantalón pensando que al igual que él, aquel ladronzuelo había tenido un mal día, pues su aparato celular no valía mucho, y en la cartera solo llevaba siete dolares en monedas de 25 centavos para el taxi de ese día...

Sin embargo, de pronto recordó que dentro de su billetera y tras la basura publicitaria, se encontraba un valioso objeto para él, la fotografía de un hermoso muchacho de dorados ojos y dulce sonrisa.

-Espera- dijo el castaño al tiempo que el joven ladrón le jalaba la cartera intentado quitársela- ¡sólo necesito sacar algo!- dijo el castaño en tono casi desesperado.

-¡Suéltala!- gritó el joven molesto por la resistencia que ponía el castaño.

Sin embargo Kurt no pensaba soltar la billetera mientras dentro de ésta estuviera la única fotografía que le quedaba del amor de su vida.

Porque Kurt había perdido tanto ese día, que no estaba de humor para perder lo único de importancia que le quedaba en ese momento.

Y ambos muchachos se hallaron de pronto envueltos en un forcejeo por conseguir la posesión de aquel objeto.

-O-O-O-O-O-

Esa noche mientras la ciudad de Nueva York dormía abrigada en la tranquilidad que reinaba, un joven pelinegro de ojos miel descansaba desnudo en los brazos de su amante, después de que ambos chicos satisfechos y exhaustos cayarán rendidos en un sueño profundo sobre una suave cama.

A unos cuantos kilómetros de distancia, un bello castaño de ojos azules yacía en el piso inconsciente mientras la herida provocada por una navaja ajena aun incrustada en su bajo abdomen, manchaba irremediablemente con un liquido rojo negruzco su camisa Marc Jacobs favorita.


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